jueves, 6 de agosto de 2015

LAS MEDIAS MENTIRAS DEL SEÑOR TRUMP

Por: Benito Ladrón de Guevara
Porfesor, Colegio San Vicente de Paúl
Santiago, Veraguas, Panamá.



El magnate estadounidense Donald Trump ya se apresta como cada año a organizar el concurso de belleza “Miss Universo”, el cual es un negocio muy lucrativo.  Pero este año nos ha sorprendido con su aspiración a ser presidente de su país, la cual es una iniciativa política.
El Trump negociante escoge cada año a un país sede para el torneo de las misses, y a cada país que va parece sentirse muy bien, él elogia dichos países, los anima y estimula a que sean buenas sedes.  Claro, en cada certamen él genera ganancias monetarias verdaderamente colosales, ¿Algo le toca al país anfitrión? Honestamente no sé; lo que sí se sabe es que es mucho menos de lo que amasa la organización “Miss Universe Inc.”
Es curioso que los citados países sedes no siempre han sido las grandes capitales mundiales, ha habido sedes en vías de desarrollo y hasta naciones tercermundistas.  Pero, ¡eh aquí mi sorpresa! En este momento para el Trump candidato,  México es un país de drogadictos, criminales y violadores y  que había que levantar un muro entre la frontera de Estados Unidos y México.  México, concluyó,  no es nuestro amigo. Estas palabras no fueron un desliz imprudente del lenguaje, no, lo dijo de manera pública y enérgica.  Es más,  se ha mantenido en esa posición.  Ella le va a ganar votos dentro de las esferas republicanas, pensará en su estrategia electorera.
El egoísmo del señor Trump no tiene asidero racional, ¿por qué México es un excelente país, según el Trump comerciante, pero es denigrante para el Trump candidato?  No son dos Trump, es uno solo; pero como un moderno Maquiavelo usa dos discursos contradictorios de acuerdo a su conveniencia.  En uno de los dos miente (no se puede ser y no ser en el mismo sentido y al mismo tiempo);  y obviamente, las supuestas verdades a medias, son también medias mentiras.
¿Elegirá el noble e inteligente pueblo estadounidense a este señor como presidente?  Viene precedido de fama de millonario (9,000 millones de dólares) es el 139° hombre más rico del mundo.  A pesar de esto, le falta mucho aún para alcanzar a Carlos Slim, el más rico del mundo, casualmente mexicano.  Pero, no nos llamemos a engaño,  Trump tiene mucho poder, como comerciante ha tenido mucho éxito, también como exportador de la cultura anglosajona.  Incluso, nosotros lo hemos apoyado. 
Nos encantan los reinados de belleza.  A las familias panameñas nos enorgullece que nuestra hija gane un concurso de oratoria, o de canto, o una olimpiada de Física o Matemática, o un concurso literario, etc., pero el culmen de los orgullos es que nuestra hija sea reina de algo.  Por ello,  hemos permitido que una empresa de concursos de una cultura distinta a la nuestra, les imponga a nuestras damas,  un código de belleza de ellos, no de nosotros.  Que Trump exija a las lindas mujeres africanas que si quieren ser  “bellas”, deben alisarse el cabello, porque las hebras afro no entran en el catálogo anglosajón que prima en la organización.
También hemos permitido que dicha transnacional acompleje a nuestras latinoamericanas que deben torturarse para, no parecer latinoamericanas.  Las palabras ofensivas del Señor Trump son sólo la cereza sobre el pastel, pero también debían ser el acicate de la dignidad para exigirle a este individuo,  respeto.  Él tiene mucho dinero, pero es escaso de calidad humana.
En México, como en Panamá hay población aborigen, hay campesinos, hay una hermosa mezcla étnica, hay gente pobre que, a veces y dolorosamente se ve forzada a emigrar.  Lo que él dijo de ellos, también toca a Panamá y a Latinoamérica en general. Qué refrescante ha sido, moralmente hablando, que la organización del concurso en Panamá haya decidido, en protesta, no asistir y se haya unido a las empresas televisivas y de otras índoles que han roto lazos comerciales con Donald, y a la gran cantidad de países que, así como el nuestro, se han empinado sobre intereses y complejos de inferioridad,  para decir:  no a Miss Universo,  y sí al y legítimo y sano orgullo de Latinoamérica.   

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