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martes, 25 de junio de 2013

SI LA SAL DEJA DE ESTAR SALADA... YA NO SIRVE PARA NADA...


La función de la sal en la vida humana, podríamos decir que es imprescindible, pues aunque sea en pequeñas proporciones se hace necesaria para la vida. El ISAL (Instituto de la Sal), al referirse a la sal, la presenta en primer lugar como un nutriente vital que permite el funcionamiento del cuerpo humano. Además, es importante recordar y enfatizar que la sal no la produce el cuerpo, es necesario ingerirla de alguna manera.
La sal (NaCl, Cloruro de Sodio) compuesta básicamente por Sodio y Cloro. ISAL dice que
“El sodio regula el equilibrio del agua y del pH el cuerpo, mejorando de esta forma la transmisión de los impulsos nerviosos, manteniendo el balance de fluidos y electrolitos, y ayudando al músculo cardiaco a contraerse.
El cloruro es importante en el proceso de digestión y en la absorción de potasio. Ayuda a la sangre a transportar el dióxido de carbono de los ganglios respiratorios a los pulmones, y preserva el equilibrio de ácidos en el cuerpo. Cuando el sistema inmunológico es atacado, el cloruro ayuda a combatir las infecciones.”
Además de lo anterior, la sal es imprescindible en la cocina, es un ingrediente que no puede faltar en cualquier comida. La sal, como se dice popularmente, es la que da el sabor a las comidas. A veces se escuchan dichos como éstos: “papa sin sal” o “sancocho sin sal”. Muchas veces escuchamos la palabra “desabrido/a” refiriéndose a que le faltó sal a la comida, para indicar que no tiene el sabor que debiese tener.
Pues bien, después de esta introducción muy somera sobre la sal, hoy podemos pensar en alguna analogía aplicable para la vida.
Pensemos en un grupo de personas, tal como los granos de sal en la cocina juntos en un recipiente, que por alguna extraña razón ha decidido asumir un compromiso a través de su fe en un Dios. Estas personas reconocen que tienen un sabor salado que Dios mismo les ha dado: su capacidad de amar, pues tienen un corazón de carne y no un corazón de piedra. Además, al tener consciencia que tienen ese sabor saber que están para sazonar, como un ingrediente vital, indispensable, la vida del resto de personas que por alguna razón no comparten su sabor, que son otros ingredientes en la cocina para brindar sabores distintos.
Estas personas que tienen sabor salado saben que al ser echadas en una sopa, aunque son pocos granos en comparación con la cantidad de comida a cocinar, si van juntos los granos necesarios, le pueden dar el sabor preciso a la comida, en manos de una excelente cocinera, por supuesto. Sin embargo, estos granos de sal al ser agregados a una sopa, por ejemplo, inmediatamente se diluirán y dejarán de ser granos para ser sabor diluido en toda la sopa, penetrando todos sus vegetales, sus carnes, su líquido. La sal dejará de ser grano y se convertirá en sabor. No se verán los granos de sal en la sopa, pero sí se sabrá que los granos fueron echados en la sopa al probar su sabor.
Ahora imaginemos a un grupo de granos de sal tan contentos de estar juntos en el recipiente que los contiene en algún lugar de la cocina, tan felices que no se quieren separar, que no están dispuestos a ser disueltos en ninguna comida, no quieren que la cocinera los tome y los agregue a la sopa. Se rehúsan y prefieren quedarse juntos por mucho tiempo, no permitiéndose ser lo que son. Se la pasan tan bien juntos, disfrutan tanto viéndose juntos, sabiendo que son sal y que son importantes, imprescindibles en la cocina, y eso les hace sentirse tan orgullosos. Y por eso se cuidad unos a otros, para que no puedan ser separados, para que no sean llevados a ser mezclados en una sopa y disueltos, para que no terminen dándole sabor a los vegetales y al pollo o a la carne que tenga la sopa. Definitivamente, es preferible pasársela bien juntos, como granos, antes que ser separados y diluidos en una gran sopa.
Al pasar el tiempo, mucho tiempo, estos granos de sal que se rehusaron a darle sabor a las sopas, a las comidas, con tal de estar juntos cuidándose y no dejándose mezclar con el agua, las zanahorias, la papa, el ñame, la yuca, el güisquil, la cebolla, el tomate, el pollo o la carne de res o cerdo, ni con los otros condimentos, tales como la pimienta, el orégano, el perejil, etc. Finalmente terminan juntos pero sin sabor, insípidos, perdieron su sabor salado. Perdieron su esencia, es decir su sabor, y, por tanto, pierden su razón de ser. Ya no son sal, son un montón de granos juntos, pero que no sirven para nada, sólo hacen bulto, ocupan espacio. Cuando, después de mucho tiempo la cocinera los encuentra, al probarlos, se da cuenta que han perdido su sabor… Ni modo, no queda más que arrojar este montón de granos, que en algún tiempo tuvieron un sabor salado, a la basura. Ya no sirven para nada. Aparentan ser granos de sal. Pero sólo son unos granos sin sabor, ya no de sal. Su único fin es ser tirados, son basura. No sirven para nada.
Pobres granos, que fueron de sal en un tiempo, pero por creer que su razón de ser era mantenerse amontonados juntos y cuidarse a sí mismos de no ser diluidos en las comidas, perdieron su sabor y terminaron por ocupar espacios inútilmente. Terminaron siendo basura. Triste fin de estos granos insensatos, incoherentes, que negaron su razón de ser en la cocina: dar sabor a las comidas.
Pues resulta que esta comparación fue utilizada por Jesús al referirse a quienes deciden ser sus discípulos, conformando un cuerpo llamado Iglesia, no hablo acá de una institución, sino de un cuerpo. Este grupo de personas pueden llegar a olvidarse que no están para sí mismas, su razón de ser no es cuidarse y no mezclarse con el resto. No se trata de que estas personas se crean especiales o mejores que las demás.
La razón de ser de estas personas que conforman la llamada Iglesia, es darle sabor a la vida, diluirse en cada sopa, en cada comida, en cada realidad del mundo donde haga falta sabor. Esto implica diluirse, no ser protagonistas que se crean lo mejor, sino simplemente diluirse, sabiendo que esa es su razón de ser como sal que son.
En la Iglesia nos hemos dedicado a la pompa, a darnos fama, a cuidar nuestra reputación de sal con buen sabor, a no cuidar de no mezclarnos con el resto que no son sal. Quizás por eso ahora estamos tan insípidos, hemos perdido casi todo nuestro sabor salado y esa es la razón por la cual somos simplemente desechados. Ya no servimos para nada, pues hemos perdido nuestro sabor.
En el Evangelio de Mateo, inmediatamente después de las Bienaventuranzas, Jesús dice: “Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podría recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se le tira a la calle y la gente la pisotea” (5, 13)
Es un versículo francamente lapidario. Quien tenga oídos que oiga, diría Jesús.
Entonces, ¿qué significa ser sal?
Significa asumir el espíritu del pobre, asumir su causa como causa propia, no ser ajeno a su realidad de sufrimiento y dolor ni a sus causas.
Significa llevar un consuelo, ser consuelo afectivo y efectivo para quienes sufren y están tristes porque la vida se les ve amenazada.
Significa hacerse nada con los desposeídos, y buscar juntos las posibilidades de vida para heredar la tierra para todos, una tierra que brinde lo necesario y digno para cada ser humano.
Significa padecer con las otras personas, asumir sus dolores, sufrimientos, decepciones, desesperanzas y frustraciones, y no dejarles, no abandonarles.
Significa amar con transparencia, sin dobles intenciones, sin pretender ganar honor, poder, privilegios, obtener algún tipo de premio. Simplemente amar con sinceridad.
Significa buscar y construir la paz, no rezar por ella. Es la paz que conlleva la vida plena para todos, las garantías de justicia, de equidad, de solidaridad, de fraternidad. Sentido de un solo pueblo, con un solo corazón.
Significa asumir la persecución, las calumnias, los insultos, los maltratos, el sufrimiento por causa de la práctica de todo lo anterior. Incluso asumir la muerte, el martirio a causa del Reino de Dios y su justicia.
Significa llegar hasta las últimas consecuencias pero con alegría. Con la certeza de haber vivido a plenitud la razón de ser. Con la certeza de haber cumplido lo que Dios esperaba que hiciéramos: darle sabor a la vida de muchas personas que viven desabridas; darle sabor a muchas realidades políticas, económicas, sociales y culturales que generan víctimas, que practican las injusticias, que son netamente inhumanas.

LA SAL QUE HA PERDIDO SU SABOR, YA NO SIRVE PARA NADA… UNA IGLESIA QUE NO LE DA SABOR A LA VIDA, QUE ES INDIFERENTE ANTE LAS CAUSAS DE LAS INJUSTICIAS, DE LA POBREZA, DEL DOLOR Y SUFRIMIENTO DE LA GENTE, ESPECIALEMENTE DE LOS POBRES, ES UNA IGLESIA QUE NO SIRVE PARA NADA… UNA IGLESIA QUE TIENE MIEDO DE DAR SABOR PORQUE SE PONE EN RIESGO, PORQUE PUEDE PERDER PRIVILEGIOS, PODER, HONOR, DINERO, ESTATUS, ES UNA IGLESIA QUE NO SIRVE PARA NADA…

martes, 2 de abril de 2013

REFLEXIÓN DE JON SOBRINO SOBRE EL PAPA FRANCISCO

Jon Sobrino: Reflexiones sobre el nuevo Papa

Desde el anuncio del nuevo Papa los periodistas preguntan cuál es nuestra opinión. Para contestar en serio habría que esperar algunos días y semanas. Pero ante su insistencia ofrezco ahora algunas reflexiones por si son de utilidad. Cuatro cosas me han venido a la mente: 1. Folclore mediático, 2. Conocimientos necesarios, 3. Reflexiones sobre el para qué de lo que estaba ocurriendo, y 4. Si y a qué nos compromete.

1. Folclore mediático. La Plaza de San Pedro estaba abarrotada de gente de todas razas y colores, con banderas variopintas, con rostros expectantes y sonrientes. La fachada del Templo estaba adornada con esmero calculado. Se dejaban ver también personas vestidas con capisayos y acicaladas como no se ven en las calles de la vida real, en campesinos y señoras del mercado. Imperaba el folk-lore -del inglés: costumbres populares-, aunque en la plaza de San Pedro las costumbres eran más sofisticadas y acicaladas que en las de los pueblos del terruño español y los cantones salvadoreños. Nada de esto era malo, pero no decía nada importante de quién iba a ser el nuevo papa, qué alegrías y problemas iba a tener y con qué cruz iba a cargar… Sí era chocante el despliegue de suntuosidad alejada de la sencillez de Jesús. Y se adivinaba una cierta jactancia en los organizadores: “todo está saliendo bien”. Cuando esta perfección expresa además poderío la suelo llamar pastoral de la apoteosis.
Y se escuchó el nombre del nuevo papa: Jorge Mario Bergoglio. Para los no iniciados fue una sorpresa total. Y una gran novedad. El papa es argentino, el primer papa de ese país. Y es jesuita, el primer papa de esa orden. Ambas cosas pueden ser trivializadas, como ha ocurrido en algunos medios. Por eso hay que entenderlo bien. Argentino es Messi, pero no todos los argentinos son estrellas. Jesuita fue Pedro Arrupe, pero -y aquí hablo de cosas más serias- no todos los jesuitas somos como él. Al folclore pertenece también titulares como “argentino y jesuita” sin mucho ingenio y con pereza mental. ¿No tendrán otra cosa que decir? Los momentos folclóricos y mediáticos duran poco. Triste es mantenerlos voluntaristamente, o seguir añadiendo detalles intranscendentes, sin acabar de entrar en el fondo del asunto: el papa, la Iglesia, Dios y nosotros. De los amos de los medios -y de la tolerancia de los espectadores- dependerá que lo folclórico siga siendo lo más socorrido.

Pero algo no fue folclórico ya el primer día: la vestimenta sencilla del papa, la pequeña cruz sobre su pecho donde no había oro ni plata ni brillantes, su oración que, inclinándose, pidió al pueblo antes de bendecirles él a ellos. Son signos pequeños pero claros. Ojalá crezcan como signos grandes y que acompañan a su misión. Clara quedó la sencillez y la humildad.

2. Conocimientos necesarios. Sin ellos es difícil hablar del nuevo papa -y no es fácil conseguirlos en breve tiempo. No soy experto en la vida, trabajo, gozos y sufrimientos de Bergoglio. Haré uso de algunos conocimientos personales. Y para no caer en irresponsabilidad he procurado conectarme con personas sobre todo de Argentina, a las que no citaré, que han tenido contacto directo con él. Espero comprensión por lo limitado de lo que voy a decir en este apartado. Y pido disculpas si cometo algún error. Bergoglio es un jesuita que ha ocupado cargos importantes en la Provincia de Argentina. Ha sido profesor de teología, superior y Provincial. No es difícil hablar de sus tareas externas. Pero de lo más interno sólo se puede hablar con delicadeza y, ahora, con respeto y responsabilidad. Muchos compañeros lo han recordado como persona de hondos convencimientos y temperamento, decidido luchador y sin tregua. “Si le hacen papa, limpiará la curia”, se ha dicho con humor. También le recuerdan por su interés desmedido de comunicar a otros sus convicciones sobre la Compañía de Jesús, interés que se podía convertir en posesividad, hasta exigir lealtad hacia su persona. Muchos recuerdan su austeridad de vida, como jesuita, arzobispo y cardenal. Muestra de ello es su vivienda y su proverbial viajar en autobús. Ya obispo, muchos de sus sacerdotes recuerdan su cercanía y como se les ofrecía a suplirles en su trabajo parroquial, cuando necesitaban dejar la parroquia para salir a descansar. La austeridad de vida iba acompañada de un real interés por los pobres, indigentes, sindicalistas atropellados, lo que le llevó a defenderlos con firmeza ante los sucesivos gobiernos. Los temas morales le han sido cercanos, y ciertamente el del aborto, lo que le llevó a enfrentarse directamente con el presidente del país. En todo ello se aprecia una forma suya específica de hacer la opción por los pobres. No así en salir activa y arriesgadamente en su defensa en las épocas de represión de las criminales dictaduras militares. La complicidad de la jerarquía eclesiástica con las dictaduras es conocida. Bergoglio fue superior de los jesuitas de Argentina desde 1973 hasta 1979, en los años de mayor represión del genocidio cívico militar. No parece justo hablar de complicidad, pero sí parece correcto decir que en aquellas circunstancias Bergoglio tuvo un alejamiento de la Iglesia Popular, comprometida con los pobres. No fue un Romero. No tengo conocimientos suficientes, y lo digo con temor a equivocarme. Bergoglio no ofrecía la imagen de Monseñor Angelleli, obispo argentino asesinado por los militares en 1976. Muy posiblemente sí ocurría en su corazón, pero no solía aflorar en público el recuerdo vivo de Leónidas Proaño, Monseñor Juan Gerardi, Sergio Méndez…

Por otra parte, desde 1998, como arzobispo de Buenos Aires acompañó de diferentes maneras a sectores maltratados de la gran ciudad, y con hechos concretos. Un testigo ocular cuenta que en la misa del primer aniversario de la tragedia de Cromagnon –incendio ocurrido durante un concierto de rock que costó la vida a 200 jóvenes- Bergoglio se hizo presente y con fuerza exigió justicia para las víctimas. A veces usó lenguaje profético. Denunció los males que “trituran la carne del pueblo”, y les puso nombre concreto: la trata de personas, el trabajo esclavo, la prostitución, el narcotráfico, y muchos otros. Para algunos, quizás la mayor virtud y la mayor fuerza para llevar adelante su actual ministerio papal es que Bergoglio es un hombre abierto al diálogo con los marginados y desde el dolor. Acompañó con decisión procesos eclesiales en los márgenes de la Iglesia Católica, y los procesos que ocurren al borde de la legalidad. Dos ejemplos emblemáticos son la Vicaría de curas villeros de los barrios marginales y su apoyo a los curas que deambulaban sin un ministerio digno.

3. Reflexión. Qué le espera al Papa Francisco, solo Dios lo sabe. El nuevo papa habrá pensado bien lo que le puede esperar y lo que él deberá, podrá y querrá hacer. Ahora enumeramos algunas tareas que a nosotros, desde El Salvador, nos parecen importantes, y que pueden ser importantes para todos en la Iglesia. También nosotros debemos llevarlas a cabo, pero el papa tiene una mayor responsabilidad y, ojalá, tenga más medios. Las tareas coinciden mucho con las que José Ignacio González Faus ha propuesto recientemente.

La primera -la mayor de las utopías- es hacer realidad la utopía de Juan XXIII: “La iglesia es especialmente la Iglesia de los Pobres”. No tuvo éxito en el aula del Vaticano II, de modo que unos 40 obispos se reunieron fuera del aula, y en las Catacumbas de Santa Domitila firmaron el manifiesto que se ha llamado “El Pacto de las Catacumbas”. Por lo que muchos dicen, Bergoglio tiene sensibilidad hacia los pobres. Ojalá tenga lucidez para hacer real la Iglesia de los Pobres, y que ésta deje de ser iglesia de abundancia, de burgueses y ricos. No le faltarán enemigos, como no faltaron después de Medellín a muchos jerarcas que sí pusieron a los pobres en el centro de la Iglesia. Los enemigos estaban dentro de curias eclesiásticas, y muy poderosamente en el mundo del dinero y el poder. Estos asesinaron a miles de cristianos y cristianas. Ojalá el Papa Francisco no se asuste de una iglesia perseguida y mártir, como las de Monseñor Romero y Monseñor Gerardi. Y los canonice o no, ojalá proclame que los mártires, concretándolos también como los mártires por la justicia, es lo mejor que tenemos en la Iglesia. Es lo que la hacen parecida a Jesús de Nazareth. Para ello no es esencial que canonice a Monseñor Romero aunque sería un buen signo. Y si el papa cae en alguna debilidad humana, sea ésta estar orgulloso de su patria latinoamericana, sufriente y esperanzada, mártir y siempre en trance de resurrección. Y estar orgulloso de toda una generación de obispos: Leonidas Proaño, Helder Camara, Aloysius Lorscheider, Samuel Ruiz… No llegaron a papas, la mayoría de ellos tampoco a cardenales. Pero de ellos vivimos.

La segunda es la conocida constelación de problemas al interior de la organización de la Iglesia que esperan solución urgente.

a) La muy urgente reforma de la Curia Romana.
b) Que los miembros de la Curia sean preferentemente laicos.
c) Que Roma deje a las iglesias locales la elección de sus pastores.
d) Que desaparezcan del entorno papal todos los símbolos de poder y de dignidad mundana, y ciertamente que el sucesor de Pedro deje de ser jefe de Estado, porque eso avergonzaría a Jesús.
e) Que Roma y toda la Iglesia sienta como ofensa a Dios la actual separación de las iglesias cristianas.
f) Que Roma solucione la situación de los católicos que fallaron en su primer matrimonio y han encontrado estabilidad en una segunda unión.
g) Que Roma repiense el celibato ministerial.

Y otras tres.
a) Que de una vez por todas arreglemos la situación insostenible de la mujer en la iglesia.
b) Que dejemos de minusvalorar, a veces menospreciar, al mundo indígena, a los mapuches de América del Sur y a todos los que el papa irá conociendo en sus viajes por África, Asia y América Latina.
c) Que aprendamos a amar a la madre tierra.

4. Compromiso. El nuevo papa en el balcón de San Pedro y los millones de personas en la Plaza no debieran convertirse en un gran actor, el papa, y en espectadores taquilleros, los fieles. Termino con la reflexión que escribí después de la renuncia de Benedicto XVI. Es utopía, pero por ella habrá que trabajar. Cierto es que la exquisita plaza de San Pedro, descrita al principio, no es el lugar cristiano de la utopía. Este es el portal de Belén, la casa de los pobres. Pero sea en un lugar o en otro, ojalá nos animemos unos a otros a lo siguiente:

Cuesta humanizar y desmitificar al papa. Cuesta creer que es como nosotros. Pero bueno será comprometernos, dentro de nuestras posibilidades a que salga elegido alguien que, además de amplias dotes de gobierno pastoral, se parezca a Jesús y nos anime a parecernos a Jesús. Y que, con la modestia del caso, le ayudemos a parecerse a Jesús. Esto es lo que hoy le pedimos y le ofrecemos al Papa Francisco.

lunes, 11 de febrero de 2013

¡CUIDADO!, LAS OBRAS DE MISERICORDIA PUEDEN SOLO ALIENARNOS Y CALMAR NUESTRAS CONCIENCIAS SIN GENERAR PROCESOS DE CONVERSIÓN




Al iniciar este tiempo de Cuaresma, dentro de la Iglesia Católica, se nos invita a hacer un proceso de conversión, con oración y ayuno. Pero, ¿Cómo? El profeta Isaías (Capítulo 58) nos ayuda a hacer ese proceso de conversión...

Todo rito, todo culto, toda oración, todo ayuno que no genera procesos de cambio en relación con la justicia, con la paz, con la solidaridad, con la fraternidad, no pasa de ser rito, culto, oración y ayuno vacíos, falsos y hasta desagradables a Dios, debido a la hipocresía que podemos manifestar en ellos, jugando una doble cara, una doble moral...

Isaías 58

1 Grita con fuerza y sin miedo.
Levanta tu voz como trompeta y denuncia a
mi pueblo sus maldades, y sus pecados a la
familia de Jacob.
2 Según dicen, me andan buscando día a
día y se esfuerzan por conocer mis caminos,
como una nación que practica la justicia y no
descuida las órdenes de su Dios. Vienen a
preguntarme cuáles son sus obligaciones y
desean la amistad de Dios.
3 Y se quejan: "¿Por qué
ayunamos y tú no lo ves, nos humillamos y tú
no lo tomas en cuenta?"
Porque en los días de ayuno ustedes se
dedican a sus negocios y obligan a trabajar a
sus obreros. 4 Ustedes ayunan entre peleas
y contiendas, y golpean con maldad. No es
con esta clase de ayunos que lograrán que se
escuchen sus voces allá arriba.
5 ¿Cómo debe ser el ayuno que me
gusta, o el día en que el hombre se humilla?
¿Acaso se trata nada más que de doblar la
cabeza como un junco o de acostarse sobre
sacos y ceniza? ¿A eso llamas ayuno y día
agradable a Yavé?
6 ¿No saben cuál es el ayuno que me
agrada? Romper las cadenas injustas,
desatar las amarras del yugo, dejar libres a
los oprimidos y romper toda clase de yugo.
7 Compartirás tu pan con el
hambriento, los pobres sin techo entrarán a
tu casa, vestirás al que veas desnudo y no
volverás la espalda a tu hermano.
8 Entonces tu luz surgirá como la
aurora y tus heridas sanarán rápidamente.
Tu recto obrar marchará delante de ti y la
Gloria de Yavé te seguirá por detrás.
9 Entonces, si llamas a Yavé,
responderá. Cuando lo llames, dirá: "Aquí
estoy."
Si en tu casa no hay más gente explotada, si
apartas el gesto amenazante y las palabras
perversas; 10 si das al hambriento lo
que deseas para ti y sacias al hombre
oprimido, brillará tu luz en las tinieblas, y tu
oscuridad se volverá como la claridad del
mediodía.
11 Yavé te confortará en cada
momento, en los lugares desérticos te
saciará. El rejuvenecerá tus huesos y serás
como huerto regado, cual manantial de agua
inagotable.
12 Volverás a edificar sobre las ruinas
antiguas y reconstruirás sobre los cimientos
del pasado; y todos te llamarán: El que repara
sus muros, el que arregla las casas en ruinas.
13 Si te preocupas de no caminar en día
sábado ni de tratar tus negocios en el día
santo; si tú llamas al sábado "Delicioso", y
"Venerable" al día consagrado a Yavé; si tú
lo veneras, evitando los viajes, no haciendo
tus negocios ni arreglando, ese día, tus
asuntos, 14 entonces, te sentirás feliz
con Yavé. Yo te llevaré por las cumbres de la
tierra, y te mantendré con la propiedad de tu
padre Jacob; la boca de Yavé te lo asegura.

Yéndonos versículo a versículo del capítulo 58 de Isaías... ¿qué encontramos, qué nos dice a nuestra vida hoy?
Hemos de decir, en primer lugar, que el escenario que se nos presenta en el texto es el de un lugar de culto, donde se realizaban los ritos religiosos y se manifestaba la piedad del pueblo. Isaías parece conocer muy bien todo lo relativo a la práctica religiosa de la gente y, además, su práctica social, su convivencia con el prójimo, sobre todo en temas de justicia, fraternidad, trabajo y sufrimiento de los pobres.
Por eso, el capítulo inicia con unas palabras que nos dan más datos de la realidad...
"Grita con fuerza y sin miedo.
Levanta tu voz como trompeta y denuncia a
mi pueblo sus maldades, y sus pecados a la
familia de Jacob.".
Primero, parece que el pueblo creyente y practicante de su fe en Yahvé no estaba dispuesto a escuchar con voz suave, por eso se hacía necesario gritarlo. Pero el hecho de agregarle que lo haga sin miedo, es porque al decir esas palabras en nombre de Dios, seguramente le iba a traer muchos problemas de esa gente creyente y practicante de culto y ritos vacíos. Es decir que al asumir esa tarea profética se asumen los riesgos que ella trae y por ello hay que vencer el miedo. El miedo no debe paralizar.
Esto implica entonces que el pueblo creyente que oraba y ayunaba se podría convertir en una seria amenaza para la vida del profeta, porque no les iba a gustar lo que escucharían. Toda esa gente iba en busca de la amistad con Dios y buscando sus caminos. Sin embargo, no les gustaría el mensaje de Dios. Y allí, en el versículo 2 viene la misma respuesta.... buscan todo eso pero no practican la justicia. No viven de acuerdo a la voluntad de Dios... He ahí el grave error.... he ahí el pecado del pueblo, he ahí la gran mentira, la hipocresía... He ahí el por qué sus cultos, ritos, ayunos y oraciones eran vacíos, sin sentido, desagradables a Dios.
En el versículo 3 se escucha la voz de la gente creyente, de la gente religiosa y piadosa... "¿Por qué
ayunamos y tú no lo ves, nos humillamos y tú
no lo tomas en cuenta?" La gente creyente y practicante quiere que Dios mire todo lo que se están sacrificando, que Dios crea que son buenos porque ayunan, se humillan y hacen oración. Quieren conquistar a Dios, comprarlo con esas acciones... Y Dios no deja esa pregunta sin respuesta... "Porque en los días de ayuno ustedes se
dedican a sus negocios y obligan a trabajar a
sus obreros. 4 Ustedes ayunan entre peleas
y contiendas, y golpean con maldad. No es
con esta clase de ayunos que lograrán que se
escuchen sus voces allá arriba."
Allí mismo viene la respuesta, y está referida a la relación con las demás personas, al trato con el prójimo en actitud de justicia, de respeto, de paz.
Al parecer, las propias injusticias hacen que Dios no les escuche, que Dios no les vea. Como dice un dicho popular: "Con el codo se borra lo que se ha hecho con la mano".
Y en boca del profeta Isaías, Dios mismo critica, cuestiona los ritos y cultos del pueblo creyente, desenmascarando la mentira, la hipocresía, pues se cree que para estar bien con Dios lo que se necesita es doblar la rodilla en tu templo, o dar limosnas o hacer ayunos o rezar mucho.... Seguramente al escuchar esas palabras, el pueblo creyente quiso asesinar a Isaías, por el enojo que les provocó escuchar la verdad así no más.... de un solo tajo. Pobre profeta.... seguro vio cerca la muerte y le temblaron las piernas al ver las reacciones de sus hermanos y hermanas creyentes en Dios.
La gente pudo quedarse todavía preguntando, ¿entonces cuál es el ayuno, la oración, la humillación que le agrada a Dios? ¿Cuál será el verdadero culto que Dios recibe con alegría? He aquí que Dios expresa qué realmente le agrada:
"Romper las cadenas injustas,
desatar las amarras del yugo, dejar libres a
los oprimidos y romper toda clase de yugo.
Compartirás tu pan con el
hambriento, los pobres sin techo entrarán a
tu casa, vestirás al que veas desnudo y no
volverás la espalda a tu hermano."
Si Dios les pide que se rompan las cadenas injustas, es porque en esa realidad existía la injusticia, había gente que estaba como bueyes sujetos a un yugo, cargando con pesados trabajos, sometidos, gente esclavizada desde el trabajo y por su condición de pobreza.... alguien que quiere agradar a Dios no puede ser indiferente ante la realidad de hambre, de la gente sin techo, la gente que está sufriendo.... y no dice que eso hay que hacerlo con los cercanos, con las personas que les son agradables. Y además, el versículo siete termina de forma fulminante.... esa persona que está viviendo esa situación de injusticia y pobreza, es tu hermana... no es cualquier gente.... es tu hermana...... Si los seres humanos nos reconociéramos como hermanos, no existieran guerras, nadie sería injusto, nadie oprimiría... nadie pasaría hambre, ni frío, ni viviría sin techo.......... Y ese es el ayuno agradable a Dios......
Y Dios continúa diciendo,
"Tu recto obrar marchará delante de ti y la
Gloria de Yavé te seguirá por detrás.
9 Entonces, si llamas a Yavé,
responderá. Cuando lo llames, dirá: "Aquí
estoy."
Ahhhh, entonces no es que le desagraden a Dios el culto, los ritos, el ayuno y la oración, es que deben ir precedidas de amor al prójimo, de amor solidario al hermano. Eso es estar en gracia de Dios.
"Si en tu casa no hay más gente explotada, si
apartas el gesto amenazante y las palabras
perversas; si das al hambriento lo
que deseas para ti y sacias al hombre
oprimido, brillará tu luz en las tinieblas, y tu
oscuridad se volverá como la claridad del
mediodía.
Yavé te confortará en cada
momento, en los lugares desérticos te
saciará. El rejuvenecerá tus huesos y serás
como huerto regado, cual manantial de agua
inagotable.
Volverás a edificar sobre las ruinas
antiguas y reconstruirás sobre los cimientos
del pasado; y todos te llamarán: El que repara
sus muros, el que arregla las casas en ruinas.
Si te preocupas de no caminar en día
sábado ni de tratar tus negocios en el día
santo; si tú llamas al sábado "Delicioso", y
"Venerable" al día consagrado a Yavé; si tú
lo veneras, evitando los viajes, no haciendo
tus negocios ni arreglando, ese día, tus
asuntos, entonces, te sentirás feliz
con Yavé. Yo te llevaré por las cumbres de la
tierra, y te mantendré con la propiedad de tu
padre Jacob; la boca de Yavé te lo asegura."
Dios vuelve a reafirmar en qué momento la gente estará realmente en su presencia, en qué momento Dios habitará en el ser humano, en su pueblo. Entonces la vida desértica dará alimento, dará fruto. La vida brotará de nuevo en quienes viven como muertos, sintiéndose sin sentido en la vida. Sobre el pasado de dolor y sufrimiento, la gente podrá volver a edificar una nueva vida. Entonces sí podrá decir el pueblo creyente que es bueno, delicioso el día del Señor, el culto, los ritos, el ayuno y la oración ofrecida a Dios. Eso significa que antes que los negocios, antes que el enriquecimiento, antes que la explotación está lo que agrada a Dios, que sólo entonces, cuándo se practique y viva la justicia, la fraternidad, la solidaridad, la paz, sólo entonces la persona creyente se sentirá feliz y Dios estará complacido, alegre.
Y, ¿cómo estamos hoy nosotros, como Iglesia Católica, como están todas las Iglesias Cristianas en relación a esta práctica del amor? Pues no se trata de simples obras de misericordia... se trata de dar de comer al hambriento, de vestir al desnudo y dar techo al sin techo, pero erradicando las causas de dichos males, es decir, combatiendo las injusticias, hablando con la verdad y actuando sin miedo... tal y como comienza el capítulo 58.... "grita sin miedo".....
¿Creemos que nuestras prácticas religiosas, nuestros cultos, ritos, rezos y ayunos le agradan a Dios? ¿O nuestra práctica religiosa es más bien hipócrita, sin amor afectivo y efectivo hacia al prójimo, sólo para calmar nuestras conciencias?
Cómo Iglesia Católica, ¿qué hay detrás de nuestras Eucaristías, de nuestra praxis sacramental, de nuestros rezos de novenas, de los rosarios, de las procesiones, etc.? Seguro que sí hay fe, tal y como la tenía el pueblo creyente en el tiempo de Isaías... pero, ¿será que nuestro culto, nuestros ritos, nuestra oración, nuestro ayuno es el que verdaderamente agrada a Dios? ¿o será nuestra práctica religiosa actual lo que nos queda más cómodo, lo que implica menos compromiso, lo que no nos pone en riesgo, lo que calma nuestras conciencias, lo que esconde nuestras injusticias, nuestro pecado? Escuchemos a Isaías e iniciemos procesos de conversión personales y comunitarios, Dios nos dará la fuerza de su Espíritu para ello.


lunes, 4 de junio de 2012

Héctor Gallego, mártir en Panamá por llevar la Buena Noticia a la gente campesina






Otro Discipulado es Posible



En estos tiempos de sombra eclesial, en que no estamos siendo la luz que debiésemos ser para el mundo; tiempos en los que hemos perdido nuestro sabor y somos sal sosa, es necesario ser sal con sabor para que la sopa de la vida sea sabrosa de degustar... Es necesario cambiar, convertirnos y soñar con que Otro Discipulado es Posible....

domingo, 20 de mayo de 2012

LA INQUISICIÓN ACTUAL Y LAS RELIGIOSAS NORTEAMERICANAS


La inquisición actual y las religiosas norteamericanas
Por Ivone Gebara.


Una vez más hemos visto horrorizadas "la evaluación doctrinal" o llamada de atención o castigo dirigido por la Congregación de la Doctrina de la Fe a quien, según ella, sale fuera de la observancia de la correcta doctrina católica. Solo que en esta ocasión el dedo acusador no señala solo a una sola persona, sino a una institución que agrupa y representa a más de 55.000 religiosas de Estados Unidos. Se trata de la Conferencia Nacional de las Religiosas, conocida por su sigla LRWC – Conferencia de Liderazgo Religioso Femenino. Estas religiosas a lo largo de su historia desarrollaron y aún desarrollan una amplia misión educativa por la dignidad de muchas personas y grupos, dentro y fuera de los Estados Unidos. La mayoría de estas mujeres pertenecientes a diferentes congregaciones nacionales e internacionales, además de su formación humanista cristiana, son intelectuales y profesionales en diferentes campos del conocimiento. Son escritoras, filósofas, biólogas, teólogas y sociólogas, abogadas; tienen un amplio curriculum y competencia reconocida nacional e internacionalmente. También son educadoras, catequistas y promueven la práctica de los derechos humanos. En muchas situaciones fueron capaces de exponer su vida en favor de personas víctimas de injusticias o se opusieron a las conductas gravemente injustas y opresivas asumidas por el gobierno de los Estados Unidos.
 Tuve el honor de conocer a algunas de ellas que han sido detenidas porque se pusieron en la primera fila en las manifestaciones que demandaban el cierre de la Escuela de las Américas, institución de Gobierno estadounidense que prepara a militares latinoamericanos para actuar en sus respectivos países de forma cruel y represiva. Estas religiosas son mujeres de reflexión y acción con un largo historial de servicios no sólo en su país, sino en muchos otros. Actualmente están bajo sospecha y bajo la tutela del Vaticano. Son criticadas por estar en desacuerdo con los obispos, considerados "Los auténticos maestros de la fe y la moral”.
 Y además, están siendo acusadas de ser partidarias de un feminismo radical, de desviaciones de la doctrina católica romana, de complicidad en la aprobación de las uniones homosexuales y otras acusaciones que nos llegan a espantar por su anacronismo. ¿Que sería un feminismo radical? ¿Cuáles serían sus manifestaciones reales en la vida de las congregaciones religiosas femeninas? ¿Cuáles desviaciones teológicas estarían viviendo las religiosas? ¿Nosotras las mujeres estaríamos siendo vigiladas y castigadas por no conseguir ser fieles a nosotras mismas y a la tradición del Evangelio, a través de un sometimiento ciego al orden jerárquico masculino? ¿Estarán los responsables de las Congregaciones vaticanas ajenos a la gran revolución feminista mundial que tocó todos los continentes e inclusive a las congregaciones religiosas?
 Muchas mujeres religiosas en los Estados Unidos y otros países son herederas, maestras y discípulas de una de las expresiones más interesantes del feminismo mundial, particularmente del feminismo teológico que se desarrolló en los Estados Unidos desde finales de la década de los sesenta. Sus ideas originales, críticas y posturas libertarias han llevado a una nueva lectura teológica, que les ha posibilitado acompañar a los movimientos de emancipación de la mujer. De esta manera pudieron contribuir a repensar nuestra tradición religiosa cristiana en el rumbo de superar la invisibilización y la opresión de las mujeres.
 Crearon también espacios alternativos de formación, textos teológicos y celebrativos para que la tradición del Movimiento de Jesús no fuese abandonada por miles de personas cansadas con el peso de las normas y estructuras religiosas patriarcales.

¿Qué actitudes tomar ante ese anacronismo y la violencia simbólica de los órganos curiales y administrativos de la Iglesia Católica Romana? ¿Qué pensar de su marco de referencia filosófico rígido que asimila lo mejor del ser humano a lo masculino? ¿Qué decir acerca de su visión antropológica unilateral y misógina desde la que interpretan la tradición de Jesús? ¿Qué pensar de este tratamiento administrativo punitivo a partir del cual se nombra a un arzobispo para revisar, orientar y aprobar las decisiones tomadas por la Conferencia de Religiosas como si fuésemos incapaces de discernimiento y lucidez? ¿Seríamos acaso una empresa multinacional capitalista en la que nuestros "productos" deberían acatar los dictados de una línea de producción única? Y para mantenerla ¿debemos ser controladas como autómatas por quienes se consideran dueños y guardianes de la institución? ¿Dónde queda la libertad, la caridad, la creatividad histórica, el amor sororal y fraternal? Al mismo tiempo que la indignación, nos invade un sentimiento de fidelidad a nuestra dignidad de mujer y el Evangelio anunciado a los pobres y marginados nos invita a reaccionar ante este acto repugnante de injusticia.

 No es de ahora que los prelados y los funcionarios de la Iglesia actúan con dos pesos y dos medidas. Por un lado las altas instancias de la Iglesia Católica fueron capaces de acoger nuevamente en su seno a grupos de extrema derecha cuya historia nociva, principalmente para jóvenes y niños, es ampliamente conocida.
 Pienso especialmente en los Legionarios de Cristo, de Marcial Maciel (México) o en los religiosos de Monseñor Lifevre (Suiza) cuya desobediencia al papa y sus métodos coercitivos para conquistar discípulos es testimoniada por muchos.
 Esta misma iglesia institucional acoge y recibe a hombres que le interesan por su poder y repudia a las mujeres que desea mantener sumisas. Con su actitud las expone a críticas ridículas difundidas incluso por medios de comunicación católicos de mala fe. En estas mujeres los prelados parecen reconocer formalmente cierto mérito cuando sus acciones se centran en aquellas tareas tradicionalmente ejercidas por las religiosas en las escuelas y en los hospitales. ¿Pero somos sólo eso? Somos conscientes de que en ningún momento en los Estados Unidos surgió la más mínima posibilidad de que estas religiosas hubieran violado a jóvenes, adolescentes, niños y ancianos.
 Ninguna denuncia pública manchó su imagen. De ellas no se dice que se aliaran con los grandes bancos internacionales para su propio beneficio. Ninguna denuncia de tráfico de influencias, intercambio de favores para mantener el silencio de la impunidad. Y aún con toda esa trayectoria ninguna de ellas ha sido canonizada ni beatificada por las autoridades eclesiásticas, como sí lo hicieron en casos de hombres con poder.
 El reconocimiento de esas mujeres viene de las muchas comunidades y grupos cristianos o no, que comparten su vida y sus trabajos con muchas de ellas. Y estos grupos, ciertamente no callarán ante esa "evaluación doctrinal" injusta. Que también los afecta directamente Plagiando a Jesús en su Evangelio me atrevo a decir: "Tengo pena de estos hombres” que no conocen de cerca las contradicciones y las bellezas de la vida, que no permiten a sus corazones vibrar abiertamente con las alegrías y sufrimientos de las personas, que no aman el tiempo presente, que prefieren la estricta ley a la fiesta de la vida. Solo aprendieron las reglas inflexibles de una doctrina cerrada en una racionalidad ya obsoleta y desde ella juzgan la fe de los demás y especialmente de las mujeres. Tal vez piensan que Dios los aprueba y se somete a ellos y a sus elucubraciones tan lejanas de los que tienen hambre de pan y justicia, de los hambrientos, los abandonados, de las prostituidas, de las violadas y olvidadas. ¿Hasta cuándo tendremos que sufrir bajo su yugo? ¿Qué postura nos inspirará el "Espíritu que sopla donde quiere" para que permanezcamos fieles a la VIDA presente en nosotros? A las queridas hermanas estadunidenses de la LWRC mi agradecimiento, cariño y solidaridad. Si ustedes están siendo perseguidas por el bien que hacen, probablemente su trabajo producirá abundantes y buenos frutos.
  Sepan que, unidas a ustedes, mujeres religiosas de otros continentes no permitiremos que silencien vuestra voz. Pero si callaren por un decreto del papel, nosotras haremos de ese decreto una razón más para seguir luchando por la dignidad humana y la libertad que nos constituye. Continuaremos de muchas maneras, anunciando el amor al prójimo como clave de comunión humana y cósmica presente en la tradición de Jesús de Nazaret y en muchas otras, aunque de diferentes maneras. Vamos a seguir tejiendo juntas en nuestro momento histórico un pedazo más de la vasta historia de afirmación de la libertad, el derecho a ser diferentes y pensar diferente y todo esto tratando de no tener miedo a ser feliz.
Ivone Gebara. Escritora. Filosofa. Teóloga. Publicado en ADITAL