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lunes, 22 de diciembre de 2014

¿DONDE NACERÁ ESTE AÑO?



por Eduardo de la Serna



¿Por dónde será que nace,
esta vez el Nazareno,
con tanta muerte, tanto llanto
preparándole el terreno?


Con un México en la calle
reclamando aparecidos,
Medio Oriente desangrado
con lo que liberaron los gringos,
con el ébola importado
(¡antes no era un peligro!),
y policías limpiando
calles de negro o latino,
con inmigrantes muriendo
en tren o lanchones hundidos,
con soldados infantiles,
con desplazados a tiros,
minas anti personales,
o guerras… ¡así de sencillo!,
por no pensar en el hambre,
la trata o abuso de niños,
o en millones descartables
al borde de los caminos,


¿Dónde nacerá este año?
¿Dónde enviará Dios a su Hijo?
Con tanto lugar preparado
inseguro y sin abrigo,
donde no llegan las luces
y los ‘noteros’ sin brillo,
donde las cámaras falten
por ahí quizás sea el sitio.
Un niño pobre entre los pobres
donde elegir sus amigos;
“¿puede salir algo bueno?”
se preguntará uno ‘prolijo’
mientras busca entre regalos
nieve, renos y arbolito.


Será entonces otro año
y sigue naciendo escondido,
sólo si buscan lo encuentran
¡El pesebre es crucifijo!

martes, 19 de agosto de 2014

“...hagamos tres chozas...” o lo que es lo mismo “...hagamos una vaquita...” (Experiencia vivida en el DEI)

 
Por Carolina Lara,
Chiapas, México.



...y cada una, cada uno fuimos llegando, invitadoas...interesadoas...al amanecer, al atardecer, durante la noche o a media mañana...desde la Argentina de Monseñor Angelleli, Chile que trae al corazón al pueblo Mapuche y la gran urbe de Santiago... Colombia, Bolivia...de la cintura del la América Latina ... Panamá, con corazón Chapin...Nicaragua, San Salvador, tierra de nuestro querido y reconocido santo desde el mismo día que murió, por la gente del pueblo San Romero de América...México, Chiapas...tierra que camino el Caminante... el jTatic Samuel, el cuidador de los pueblos...México, Tlaxcala con ritmo y corazón Colombiano...llegamos a San José, Costa Rica...tierra que adoptó a nuestro hermano mayor y compañero de camino el chileno Pablo Richard...Cuba y Brasil nos dieron la bienvenida con la voz y el corazón de  nuestra hermana Silvia Regina, que compartió su corazón con nosotroas...y nos acompaño en la pareja de Luiz y Maristela...sí... hay que caminar juntos, juntas, juntoas...

Iniciamos esta experiencia... fuimos subiendo...o bajando?...aprendiendo o desaprendiendo? no sabemos...lo único que sabemos es que vamos caminando juntoas... algo buscamos... algo queremos... algo nos ha llevado hasta ahí, dejando casa, familia, trabajo, comunidad pastoral...dejamos...aunque traemos...traemos lo que hemos dejado, familia, casa, trabajo, comunidad pastoral, pues por eso, esas, esos, estamos aquí.

 
Y el salón se hizo nuestro espacio, nuestro útero...donde se generaba vida, nueva vida...lugar donde se mezclaban ideas, pensamientos...cruzando miradas y sonrisas… donde compartimos los sufrimientos, las alegrías, las hazañas, los dones, las capacidades...lugar de acuerdos y desacuerdos, que nos unían más...y pusimos en la mesa de estudio como en la de los alimentos la experiencia del campesino, la del agricultor, la de la madre de familia, la de las mujeres, la de los padres de familia, la de los homosexuales, la de los pastores, la de la pastora, la de los presbíteros, la de los jóvenes, la de los universitarios, la de la religiosa, la de las laicas, la de los y las docentes, la del religioso, la del amigo, la de la amiga... y brotó la solidaridad, se cocinó la sororidad, fraternidad...poco a poco... a fuego lento en medio de éste caminar...mientras jugábamos, bailábamos, dormíamos, comíamos, orábamos, discutíamos, escuchábamos, descansábamos, aprendíamos...nos disculpábamos...nos aceptábamos.

Y descubrimos que no había necesidad de pensar, de creer, de expresar, de decir lo mismo para estar juntas, juntos, juntoas...lo que si era importante que todoas tuviésemos era la capacidad o disposición de Amar...ofrecer el corazón…descubrirnos en el otro, otra, otroa y descubrir al otro, otra, otroa... descubrir que el sueño de una casa, una comunidad de hermanos, hermanas...es posible gracias a nuestras diferencias...mientras la caminada seguía y el sol o la noche o la tarde se ponía vislumbrábamos un horizonte que por nuestra experiencia no nos parecía lejano, creímos tocarlo, palparlo...¡es posible! Más de una, uno, gritábamos en nuestro corazón que palpitaba y ardía, cuando ya nos re-conocíamos en los otros, otras...cuándo aquel, aquella, y sus aquellos y aquellas ya no nos eran indiferentes pues ya teníamos sus historias corriendo en nuestras venas...abuelos, abuelas, esposas, esposos, hijos, hijas...

Y amaneció...cuando nos dimos cuenta que había que bajar o subir, dejar o quedarse y los sentimientos se encontraron...¡que a gusto estamos aquí!... y con el corazón lleno de nombres bajamos o subimos o dejamos o nos fuimos, motivadas, motivados a seguir caminando, acompañando, aprendiendo, construyendo... amando...una nueva constelación se formó, un nuevo retoño de amistades surgió...cuando lo reconocimos y nos reconocimos al com-partir el pan de la vida y la palabra.





domingo, 25 de agosto de 2013

METODO DE INTERPRETACION BIBLICA (Carlos Mesters)


lMÉTODO DE INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA (Carlos Mesters et al.)



1. Primer Paso: Partir de la Realidad. Colocar y Explicitar las Preguntas de Hoy.
2. Segundo Paso: Conocer el Texto (Nivel Literario)
3. Tercer Paso: Contexto en el que fue redactado el texto
4. Cuarto Paso: Contexto Histórico del Hecho
5. Quinto Paso: Mensaje de Dios Para el tiempo del Hecho (Nivel Teológico)
6. Sexto Paso: Mensaje de Dios para el tiempo de la Redacción (Nivel Teológico)
7. Séptimo Paso: Para Celebrar a Dios hablando Hoy



ATENCIÓN: DESPUÉS DEL SÉPTIMO PASO, HAY INDICACIONES ACERCA DE CÓMO
USAR ESTE MÉTODO PARA LA ELABORACIÓN DEL TRABAJO.


PRIMER PASO

PARTIR DE LA REALIDAD: COLOCAR Y EXPLICITAR LAS PREGUNTAS DE HOY.

Objetivo

1. Descubrir la relación necesaria que tiene que haber entre Biblia (Texto), Comunidad de fe (Con–Texto) y Realidad So-
cial (Pre–Texto).
2. Descubrir que la realidad de la situación del pueblo (Pre–Texto) debe ser el punto de partida de la aproximación a la
Palabra de Dios.


De hecho, nuestra realidad nos condiciona y nos marca, aunque no lo queramos; es inevitable.
Siempre leemos, vemos, escuchamos, desde lo que estamos viviendo y sintiendo (por ej. Si se ha muerto
algún pariente, o si estamos de fiesta). Es mejor hacer explícito y colocar sobre la mesa eso que, de to-
das maneras, nos condicionará en el proceso. Además, es la realidad que queremos iluminar y en donde
queremos descubrir la presencia de Dios y finalmente seguirlo como su pueblo.

La manera concreta de leer y estudiar la Biblia, es a través de la unión inseparable entre la Situa-
ción del Pueblo (lugar donde se nos revela la Palabra de Dios), la Comunidad Cristiana (que, en esta rea-
lidad, reconoce la presencia de Dios) y la Biblia (Palabra que es memoria de la acción liberadora de
Dios en la vida del Pueblo). La interrelación entre las tres, es semejante a una mesa de tres pies. Sola-
mente así nos encontramos en disposición de escuchar y anunciar, hoy, la Palabra de Dios, que es luz
para nuestro caminar.

comunidad Dios habla hoy - realidad Biblia

La situación de la vida del pueblo es, y tiene que ser siempre, el “piso” de nuestra lectura de la Biblia, el punto de
partida, porque fue de esta manera, no de otra, que Dios se comunicó con su pueblo.

Siempre hay que empezar con una reflexión sobre el problema de hoy. “¿De qué están hablan-
do?”, preguntó antes que todo Jesús a los discípulos de Emaús. Profundizar las preguntas que el pueblo
hoy levanta, a partir de su situación, de su lucha. Aclarar las preguntas que nacen de la “práctica” de la
Comunidad.

Sólo después de reconocer nuestro “piso”, podemos recurrir a la Biblia para iluminar nuestro presente, buscando en
ella una situación semejante a la nuestra, estudiándola y reflexionando sobre ella. El Espíritu nos ayudará a enfocar lo que
Dios Padre espera de nosotros y de nuestra realidad para el servicio de su pueblo.

Así iniciamos con el “Contexto del Espíritu”.


“LA BIBLIA ES PARA LA VIDA,

LA BIBLIA ILUMINA NUESTRA VIDA,

NUESTRA VIDA ILUMINA LA BIBLIA”.

DINÁMICA

En pequeños grupos, analizar el problema que se quiere enfrentar (ej.: situación del país, conflictos de
una comunidad, nueva evangelización, etc.)

CONCLUSIÓN (del trabajo personal) O PLENARIO (del trabajo grupal):

Resumen sobre el problema enfrentado.

SEGUNDO PASO

CONOCER EL TEXTO (NIVEL LITERARIO)

Objetivo

Conocer primeramente el texto, antes de traer el mensaje del texto para el hoy.

El primer acercamiento o lectura del texto tiene que ser simplemente para saber lo que el texto
dice. Antes de hacer cualquier análisis, conocer lo que el texto informa y hacer un ‘levantamiento’ de su
contenido, de sus personajes, de sus historias, de sus intenciones.

¡Leer, leer.... y leer el texto! y sólo el texto, para descubrir el contenido del pasaje: no leer co-
mentarios al respecto, lo que interesa es tu interpretación, no la de los eruditos. No es porque la ayuda
de los que han estudiado no nos sirva, sino porque no es éste el momento de hacerlo.

Es importante acostumbrarnos a escuchar primero al texto directamente, queremos escuchar la
Palabra de Dios. ¿Qué dice el texto? Después escucharemos a los que nos comentan la Palabra de Dios
y veremos que dicen que dice el texto.

En este momento es importante conocer la ubicación del texto dentro del libro del cual forma
parte; que le antecede y qué sigue después, géneros literarios usados, etc.

DINÁMICA:

Leer el texto escogido anteriormente con atención, buscando evidenciar:

• Contenido: ¿de qué trata? Historia o tema; estar atentos a los detalles que son muy importantes.
• Personajes: ¿quiénes? Los personajes que intervienen en esa historia, las relaciones que hay entre
ellos, el papel que desempeñan en la historia.
• Lugares y tiempos: ¿cuándo y en dónde? Lugares en donde suceden los acontecimientos, movimien-
tos que se realizan e indicaciones de tiempos y momentos en que suceden.
• Palabras significativas: Aquellas que más repiten o aquellas que tienen una resonancia especial por
su significado (por ej. desierto, cifras, etc.)


Si la lectura se hace en un grupo, primero se puede trabajar individualmente, para un primer contacto
con el texto, y luego el trabajo por grupos para trabajar las preguntas.

CONCLUSIÓN (del trabajo personal) O PLENARIO (del trabajo grupal):

• Es bueno que alguien pueda repetir con sus palabras, lo más fielmente posible, el contenido del
texto (hacer una síntesis, provisional, del contenido): los demás pueden complementar.
• Se presentan las respuestas a las preguntas que trabajaron los grupos.
• Si se trabaja en grupo, el asesor complementa y ordena las informaciones recogidas por los grupos.
• Complementar con el contexto literario: ubicación en el libro (qué ha ocurrido antes, qué ocurrirá
después), etc. (Se trata de una primera aproximación al texto escogido, semejante a una fotografía).



TERCER PASO

CONTEXTO REDACCIONAL

Objetivo

Responder a la necesidad de vincular el texto con la situación de la comunidad que lo escribió y con la
realidad del pueblo de la época de la que se habla en el mismo texto.

Este paso es especialmente importante con los textos que narran acontecimientos o situaciones
que sucedieron en una época anterior al tiempo en que se escribe el relato. Ej.: los Evangelios hablan de
Jesús, muchos años después de que ascendiera a los cielos.

Hay que descubrir la diferencia entre la situación del momento en que sucedió el hecho y lo que
vive la comunidad en el instante que escribe el texto.

Se trata de ver QUIEN, DÓNDE, POR QUÉ, PARA QUÉ, PARA QUIÉN ESCRIBE y como la
situación en que el texto fue escrito influyó sobre la manera de comunicar el hecho.

Cada texto de la Biblia tiene que ser profundizado, teniendo en cuenta la situación del pueblo del
tiempo en que aconteció el hecho y la comunidad de fe que dio lugar a este texto. Se trata de rehacer
-para el pasado- la misma relación entre Biblia - Realidad - Comunidad, en un doble nivel:

1. Nivel de la redacción: en el Texto, descubrir la Realidad vivida por la comunidad de fe que redactó
el texto (Esto se profundiza en este paso 3 y en el paso 6).
2. Nivel del hecho: en el Texto, descubrir la Realidad vivida por la Comunidad de fe de la época en que
sucedió el hecho (Esto se profundiza en los pasos 4 y 5).


En palabras más sencillas: el texto bíblico es como un árbol que podemos cultivar con provecho en
la medida en que conocemos su suelo de origen (realidad del hecho) y la cantidad de agua que necesita
(comunidad de fe). Cada árbol tiene un suelo propio y el agua que lo regó, ayudándolo a crecer. Lo
mismo sucede con los escritos bíblicos: son testimonio de una comunidad creyente insertada en una rea-
lidad concreta, que habla a veces de otra comunidad que vivía en otra época.

Una honesta recuperación del mensaje de los textos bíblicos para nuestra realidad exige primeramen-
te que conozcamos la realidad del hecho y la realidad de quien escribe y de los destinatarios para quie-
nes se escribe. De lo contrario, los textos bíblicos quedarán con el mensaje que más convenga a nosotros
o a los asesores, no respetando así la experiencia de fe allí testimoniada.

Lo importante en este momento es descubrir por nosotros mismos –no por comentarios de autores ni
por los conocimientos de los asesores- y directamente del texto, la situación de vida de aquel pueblo.
Ahora trabajamos con el “CONTEXTO REDACCIONAL”.

DINÁMICA: Personalmente o en pequeños grupos, leer el texto escogido con atención intentando respon-
der a las siguientes preguntas:

1. El que escribe ¿habla de su tiempo o de una época anterior?
2. ¿Quién escribe? (Aunque no aparezca el nombre, sí aparecen, en cambio, indicaciones que nos
muestran los rasgos del autor: hombre, mujer, campesino, etc.)
3. ¿Dónde y cuándo escribe? (Aunque el libro no tenga fecha, nos da indicaciones de la época; ¡En-
contrarlas!)
4. ¿Para quiénes escribe? ¿Dónde y cómo viven? (Lo podemos descubrir por los temas tratados, la
forma en que los trata, etc.).
5. ¿Por qué escribe? ¿A qué problemas - conflictos quiere responder? No hay que olvidar que ‘na-
die hace nada por nada’, y que la memoria, personal y grupal, retiene lo que es útil y significati-
vo; por lo tanto, tratar de entender, a partir del tema, el modo de tratarlo, las frases usadas, etc., la
situación a la que el autor del texto actual quería responder.


PLENARIO: Los secretarios, escogidos en cada grupo, responderán a las preguntas por orden; todos
responderán a la pregunta 1, después a la 2 y así sucesivamente.


CUARTO PASO

CONTEXTO HISTÓRICO DEL HECHO

Objetivo:

1. Un primer objetivo es el mismo del TERCER PASO, solo que ahora la atención no es sobre el tiem-
po de la redacción del texto, sino sobre la época del hecho descrito en el texto: queremos profundi-
zarlo para descubrir sus características.
2. Desarrollar una lectura atenta y crítica de la Biblia, utilizando la técnica de lectura de los “CUATRO
LADOS”.
3. Suscitar en los participantes una mirada atenta y crítica frente a su propia realidad.


Dando un paso más en el conocimiento y apropiación del texto bíblico escogido, queremos mirar
por la ventana del texto para recoger informaciones más detalladas sobre la época de los acontecimien-
tos descritos en él. Anclados siempre y sólo en el mismo texto, y sin ninguna ayuda todavía, queremos
conocer algo más sobre la realidad (pretexto) vivida por la comunidad de fe (con-texto) protagonista del
hecho narrado. Queremos descubrir la situación económica, política, social e ideológica en la que se
producen los hechos. Trabajamos ahora el “CONTEXTO HISTÓRICO”.

La técnica de lectura de los “CUATRO LADOS” es un instrumento importante para realizar este
paso y para detectar cuáles son los conflictos de aquella época, y en especial cuál es el problema básico
y fundamental. Contribuye a formar el hábito de leer críticamente la Biblia, al mismo tiempo que forta-
lece en quien lee, la actitud crítica frente a su propia realidad.

Esto supone analizar el texto desde cuatro perspectivas (lados): Económica, Social, Política e
Ideológica, para lo cual nos formulamos y respondemos una serie de interrogantes.

* ECONÓMICO: ¿QUÉ, CÓMO, DÓNDE se producía? ¿CÓMO se trabaja y vive? Grupos económi-
cos: intereses e interrelaciones.

* SOCIAL: ¿CÓMO se relacionan las personas?; identificar los grupos sociales: intereses e interco-
nexiones. ¿Qué conflictos se evidencian?

* POLÍTICO: ¿QUIÉN, CÓMO, PARA QUIÉN, CON QUIÉN gobierna?; su relación con el pueblo y
los grupos económicos y sociales.

* IDEOLÓGICO: ¿CUÁLES son las creencias dominantes en la sociedad sobre: vida, religión, políti-
ca, sociedad, gobernantes? Ideas científicas y filosóficas.

Como herramienta educativa, nos ayuda a conseguir del mismo texto muchas y detalladas informaciones sobre la si-
tuación del pueblo de aquel tiempo. Si en los pasos anteriores hemos conseguido una foto de lo que pasaba en los días del
texto escogido, en este paso queremos mirar la misma foto solamente que desde muy cerca, como mirando a través de los
lentes de un microscopio: no vemos todo de una sola vez, pero cuando conectamos los detalles, conocemos mejor. Se trata,
aquí, de una segunda aproximación a la realidad del texto.

Ahora, por la apropiación de esta técnica, seremos también capaces de detectar mejor, con mayor
visión crítica, lo que pasa en nuestra realidad y comprender entonces lo que somos en ella.

DINÁMICA:

1. Antes que todo, en grupos, buscaremos en el texto, 4 tipos de informaciones (seguramente no todas
las preguntas propuestas encontrarán respuesta en el texto, pero es importante que saquemos de éste
toda la información posible y como no existe una técnica para hacer las preguntas exactas, lo mejor
es tener muchas preguntas preparadas y aplicarlas al texto, que dará así la mayor información posi-
ble):
a. Económicas:


• ¿Qué es lo que se producía?
• ¿Cómo se producía?
• ¿Cómo se trabajaba?
• ¿Cómo se vivía?
• ¿Qué grupos económicos existían?
• ¿Cuál es la fuente de la riqueza?
• ¿Cuál era el principal problema en lo eco-
nómico?


b. Sociales:



• ¿Cómo se relacionaban las personas?
• ¿Había grupos o clases sociales?
• ¿Cuáles eran sus intereses?
• ¿Cómo se relacionaban entre sí?
• ¿Quiénes son los marginados?
• ¿Por qué?
• ¿Cuál es la base de esa sociedad?
• ¿Cuál era el principal problema en lo so-
cial?


c. Políticas:


• ¿Quién gobernaba?
• ¿Cómo gobernaba?
• ¿Cuál fue su relación con el pueblo y con
los otros grupos sociales?
• ¿Quién tiene el poder real?
• ¿Qué leyes aparecen?
• ¿Qué grupos de poder aparecen?
• ¿Cuál era el principal problema en lo políti-
co?


d. Ideológicas:


• ¿Qué convicciones aparecen expresadas en
el texto? ¿Hay cosas que se dan por sabidas
o supuestas y no se explican ni se justifican,
simplemente se afirman?
• ¿Qué costumbres, leyendas, mitos o ritos
aparecen?
• ¿Qué es lo que el pueblo y los diferentes
grupos sociales pensaban de la vida?
• ¿De la religión?
• ¿De la política?
• ¿De la sociedad?
• ¿De los gobernantes?
• ¿De varón – mujer?
• ¿Del sentido de la vida? ¿De la muerte?
• ¿Cuál era el principal problema en lo ideo-
lógico?


2. En segundo lugar, si se trabaja en grupos, con las informaciones recogidas, el grupo creará una pe-
queña dramatización, a través de la cual comunicará sus descubrimientos en el plenario, sobre todo
en relación a lo que resulta ser el problema de fondo.

CONCLUSIÓN (del trabajo personal) O PLENARIO (del trabajo grupal):

• Elaborar una primera síntesis de la información recogida del texto.
• Si se trabaja en grupo, cada grupo presenta su dramatización y las informaciones obtenidas sobre su
lado en el texto. El asesor complementa y ordena las informaciones para que quede una visión de
conjunto de la realidad histórica del tiempo del hecho.
• Por último, en trabajo personal o en grupo, intentar ver cuáles son las semejanzas y las diferencias
que existen en relación a lo que pasa actualmente.
• ¡ATENCIÓN! Este es el momento de aprovechar las ricas informaciones que nos ofrecen los estu-
diosos para complementar y verificar lo que nosotros hemos encontrado en el contacto directo con
el texto.


COMPLEMENTACIÓN: Los subsidios que ayudan a nuestro estudio.

Queremos dar orientaciones prácticas sobre los subsidios para el estudio de la Biblia, tales como:
qué son los subsidios; cuáles son los más disponibles; dónde encontrarlos: sus diferentes tipos: có-
mo y cuándo utilizarlos con provecho.

Y queremos demostrar la importancia que tiene confrontar, verificar y/o completar las informacio-
nes recogidas en la búsqueda grupal, con los datos ofrecidos en los diferentes subsidios.

Los subsidios son material de ayuda para una mayor apropiación de conocimientos que normalmen-
te quedan en poder de los estudiosos y de los “estudiados”.

Existen diferentes tipos de subsidios:

- Las “fuentes de datos” (detalles, conocimientos sobre geografía, historia, costumbres, econo-
mía, política del tiempo de la Biblia; informaciones sobre el autor del libro y sobre la situación
internacional de su tiempo).

- Los “comentarios” (miran a la interpretación de un texto, su propósito y mensaje).


Para nuestro caso, interesan principalmente los subsidios de “fuentes de datos”. Los comenta-
rios sólo serán útiles si antes nos apropiamos del texto y sólo en un momento posterior cuando
lleguemos a la interpretación del texto en el camino de regreso del ayer al hoy; si no, haremos
de nuestro estudio una reproducción de las ideas del autor del comentario, ajeno generalmente a
nuestra realidad y a la situación de nuestra comunidad eclesial.

Las “fuentes de datos” más próximas se encuentran en las mismas Biblias: en las introduccio-
nes, notas al pie de la página, cronologías o sinopsis históricas y mapas que se encuentran, ge-
neralmente, al final. Existen también “fuentes de datos” especializadas en un autor o un libro,
en la historia de Israel o en la geografía, etc.: generalmente, utilizan un lenguaje poco popular.

Ahora bien, las informaciones verificadas y complementadas por los subsidios, nos colocan en
las mejores condiciones para apropiarnos correcta y respetuosamente de la fe, testimoniada en
el libro del texto escogido: comprendiendo de esta manera cuál fue la intención del libro para
los destinatarios de aquella época y cuál el provecho que, como mensaje, podemos obtener para
nuestra situación actual.

QUINTO PASO

MENSAJE DE DIOS PARA EL TIEMPO DEL HECHO (NIVEL TEOLÓGICO)

Objetivo

Descubrir en el texto cómo la comunidad de fe del tiempo del hecho narrado interpreta la realidad que
está viviendo y reconoce en ella a “Dios que le habla”. La situación detectada en los pasos anteriores
fue vivida por un pueblo que tenía fe en Dios y que supo leer la situación para descubrir lo que Dios
hablaba para él.

Queremos apreciar como en la situación conflictiva, los involucrados (el pueblo de entonces)
descubrieron a Dios tomando posición; y como este “hablar de Dios” fue formulado y transmitido.

Aquí llegamos al corazón del proceso de la interpretación: es donde más se penetra en el cora-
zón del texto. Este es el punto final del movimiento “DE HOY HACIA EL AYER”, desde nuestro pre-
sente hacia la Biblia. Y es el punto inicial del movimiento “DE AYER PARA HOY”, desde la Biblia
para aclarar nuestro presente. Es acá donde la Biblia comienza a transformarse en ESPEJO, en el cual
nos miramos, y a librar su mensaje para hoy.

Es un momento de mucha fe; hay que abrirnos a la revelación de Dios. Necesitamos despojar-
nos de lo que ya sabemos de Dios para no querer encerrarlo en nuestras ideas. Dejar que Dios se nos
muestre, se nos revele como Él quiere hacerlo y que nos sorprenda. Si no nos dejamos sorprender por
la novedad de Dios, no hay revelación y no hay vida. ¡Una persona viva siempre tiene algo nuevo que
decirnos! Vamos a buscar dónde me dice Dios que Él está y cómo me dice que Él es, y no como yo ya
sé que es y está.

DINÁMICA

En pequeños grupos, retomamos nuevamente el texto escogido para profundizar la búsqueda contes-
tando las preguntas siguientes:

1. ¿Qué experiencia de Dios hicieron en aquellos acontecimientos (o el texto propone que los persona-
jes hicieron)?
2. ¿Cómo era el Dios que experimentaron? ¿Qué rostro o características tenía?
3. ¿Qué les pedía o les decía?


CONCLUSIÓN (del trabajo personal) O PLENARIO (del trabajo grupal)


SEXTO PASO

MENSAJE DE DIOS PARA EL TIEMPO DE LA REDACCIÓN (NIVEL TEOLÓGICO)

Objetivo

Aclarar como el mensaje teológico descubierto en el hecho descrito por el texto, es releído por una co-
munidad que vive en una realidad posterior y diferente. Este paso sólo se aplica a aquellos pasajes
que cuentan acontecimientos sucedidos tiempo atrás con relación a la redacción final del mismo texto
(ver: paso 3).

En este caso, se trata de descubrir cómo la comunidad que redactó el texto releía su pasado para
descubrir el mensaje de Dios para su presente y así orientar su caminar de acuerdo al proyecto del mis-
mo Dios.

Ej.: el pueblo de Israel, en el Deuteronomio, atribuye a Moisés leyes formuladas entre 500 –
600 años después de su muerte. Lo que sucede es que el reino del Norte, Israel, ha caído en poder de
los Asirios el año 721 a. C.: esto es visto como consecuencia de su haberse apartado de Dios. En el Re-
ino del Sur, Judá, para evitar la misma suerte, los reyes Exequias (716 –687 a. C.) y Josías (640 – 609
a. C.) apoyan la realización de una profunda reforma religiosa y política, para renovar en todo el pueblo
una mayor fidelidad al proyecto de Dios. ¿Qué mejor que releer las antiguas leyes de Moisés (conteni-
das en Exodo) e integrarlas con nuevas leyes (Deutero – nomio = segunda ley) que responden a la nue-
va realidad que están viviendo?

DINÁMICA:

Nuevamente, en pequeños grupos, volvemos al texto escogido para buscar la respuesta a las interrogan-
tes que siguen:

1. En este texto, ¿dónde está Dios? Pueden ser personas, acontecimientos, lugares.
2. ¿Qué rostro revela este Dios? ¿Cómo es? ¿Qué características tiene?
3. ¿Cuál es el mensaje de Dios para la Comunidad que relee el hecho descrito en el texto?


CONCLUSIÓN (del trabajo personal) O PLENARIO (del trabajo grupal)

SÉPTIMO PASO

PARA CELEBRAR A DIOS HABLANDO HOY

Objetivo:

• Explicar por qué celebramos nuestro estudio de la Biblia y cuál es su verdadero sentido.
• Demostrar que, a través de la celebración de la Palabra, recuperamos para el presente la memoria
de la acción liberadora de Dios y renovamos nuestro compromiso de fe.
• Mostrar la unión que tiene que existir entre el estudio del texto bíblico, la celebración de la Palabra
y la realidad de nuestra vida.


Este paso final es para ayudarnos a descubrir lo que el texto tiene que decirnos hoy. Esto se hace mejor
en el contexto de una buena CELEBRACIÓN en la que el séptimo paso recoge en si los seis pasos da-
dos y los amarra con el hoy.

• La Palabra de Dios, cuando es apropiada por la propia experiencia, trae luces sobre la situación de
la vida del pueblo, sobre nuestro comportamiento cotidiano y sobre los medios eficaces de trans-
formación de la sociedad en que vivimos. Por eso, al final del estudio, podemos celebrar nuestra fe
y nuestra esperanza.
• Una celebración auténtica tendrá que recuperar para nosotros, aquí y ahora, a través de la palabra
del texto estudiado, la acción liberadora de Dios en favor de su pueblo y llevarnos a renovar nuestro
compromiso cristiano de lucha por la conquista de los derechos del pueblo y de servicio a la comu-
nidad cristiana a partir de los pobres.

• Si el estudio tenía por objetivo apropiarnos de una metodología para leer correctamente la Biblia, la
celebración de nuestro estudio se presenta como el puente que une este estudio con la realidad del
día a día. Un estudio auténtico y honesto de la Palabra, tiene que llevarnos a una transformación
personal para cambiar nuestro actuar cotidiano y nuestra sociedad, al servicio del pueblo y de la
comunidad eclesial.


DINÁMICA: Proponemos una CELEBRACIÓN DE CLAUSURA con el siguiente esquema:

1. Liturgia de la Palabra


- Experiencia de oración sobre el texto estudiado, buscando personalmente y después por grupos,
cuáles son las luces que nos trajeron el estudio para nuestra realidad y para nuestra práctica perso-
nal y eclesial.


Las preguntas principales que nos pueden guiar en este momento son:

+ Ese Dios que se nos ha revelado en el texto, que está en determinadas personas, acontecimientos y
lugares; y que tiene determinadas características concretas ¿Hoy dónde está? ¿En qué personas,
acontecimientos o lugares lo encuentro hoy? Concretizar bien. Recordemos que éste es el objetivo
que nos planteábamos desde el inicio: Descubrir la presencia amiga de Dios que hoy habla y actúa
en la realidad del pueblo.

+ ¿Qué mensaje nos da este texto para la realidad que hemos analizado en el paso Nº 1? De ahí parti-
mos y ahí volvemos; todo el camino hecho con el estudio del texto es para iluminar esa realidad y
descubrir en ella los signos de los tiempos que nos indican la presencia o ausencia de Dios en ella y
nos indican la dirección de nuestro compromiso.

- Resumir el estudio en:
• Un símbolo que exprese el mensaje que hemos descubierto.
• Una frase (del mismo texto bíblico) para “rumiar” y mantener presente en nosotros la revelación de
Dios que se nos ha ofrecido en este texto.
• Un compromiso que sea el fruto de nuestro encuentro comunitario con Dios y con la realidad...


2. Liturgia del Ofertorio. En forma creativa, presentar por grupos los compromisos que descubrimos,
que Dios nos pide en las comunidades donde vivimos y trabajamos.
3. Liturgia Eucarística o en su defecto realizar el signo del compartir el pan.



PARA LA ELABORACIÓN DEL TRABAJO

1. Seguir los ‘Siete Pasos’ según el orden propuesto. En otras palabras, ‘aplicarse’ el método y con él,
sacar las conclusiones que parezcan pertinentes. Como resultado, el trabajo a presentar debería
contener los ‘plenarios’ de cada paso (conclusiones parciales de cada paso), y una conclusión gene-
ral con el sentido que el texto escogido tiene para nosotros hoy (hermenéutica del texto).


ALGUNAS INDICACIONES:

2. Puede ocurrir que el PRIMER PASO no sea fácil de dar, porque se llega a la lectura de la Biblia des-
de situaciones tan diversas que los textos no siempre dan pistas de respuesta a ellas. Por lo mismo,
una alternativa al primer paso es la siguiente:

Cambiar el orden de los dos primeros pasos, partir por el texto. Una vez leído el texto (Segundo
Paso), se anotan las palabras principales, agrupadas por afinidad (a veces una misma palabra no
aparece muchas veces, pero un grupo de palabras relacionadas sí toman importancia). En seguida,
se buscan sinónimos y antónimos de esas palabras y, partiendo de la propia experiencia y/o de la
lectura de noticias, informaciones, literatura, etc.: se trata de analizar brevemente de qué manera las
realidades expresadas en esos términos afectan la vida personal y grupal (familiar, comunitaria,
eclesial, política, cultural, económica, social, etc.) en la que quien hace la lectura participa (método
que puede aplicarse como alternativa válida al primer paso también trabajando con algún grupo: el
guía del taller propone la lista de palabras ya elaboradas, o como continuación de la lectura del tex-
to (aquí SEGUNDO PASO, pero que también puede ser primero), propone un primer trabajo en grupos
para elaborar ese mapa de términos importantes y relevantes para los participantes, con un plenario
conclusivo posterior).

3. Para el SEGUNDO PASO: antes de leer el texto, hay que ‘delimitarlo’ bien, es decir, establecer cla-
ramente los límites del mismo, su comienzo y su final. Y, en la medida de lo posible, dar con su es-
tructura.

Para la delimitación, atender a los siguientes criterios:

- La finalidad de este paso es la determinación del comienzo y del final de un texto.

- Sólo una vez terminado este paso, que se hace de modo intuitivo, o analíticamente cuando el caso
lo pide, se puede hablar, al menos provisoriamente, de una perícopa con sentido propio, de una
unidad textual. Si esto no ocurre, estaríamos frente a un grupo aleatorio de palabras inconexas
entre sí, que no constituirían propiamente una unidad con un contenido claro.

El análisis es más necesario en la medida que las unidades a veces se siguen sin señales formales
de inicio o término, como son los párrafos, títulos y capítulos dentro de un libro.

Este paso de la delimitación del texto es fundamental para llegar a conocer el mensaje contenido
en él. De no ser así, el lector podría cortarlo en cualquier parte, con lo que, manteniéndose la rea-
lidad de las palabras escritas, se perdería el texto como medio de comunicación entre emitente y
destinatario, dejaría de ser Palabra de Dios para nosotros hoy.

La delimitación del comienzo y el final de un texto se puede establecer cuando se constata, por
ejemplo, alguna de las siguientes características:

* Cambio de personajes (entra o sale algún personaje de la escena que se analiza), de circuns-
tancias de tiempo o de lugar. También puede darse un cambio notable de tema (en algunos
textos legales constituye la única forma de separar una ley de otra).
* Solución de la intriga que articulaba el relato o la llegada al fin ‘natural’ de un discurso
* Presencia de una fórmula de inicio o de final: “Después de estas cosas” (Gn 221), que co-
rresponde aproximativamente al ‘Había una vez…’ de los relatos anónimos modernos; o “Ésta
es la historia de…” (tôl edôt) (Gn 69), en los relatos bíblicos; “La Palabra de YHWH me fue diri-
gida en estos términos” (o fórmulas similares, en la literatura profética, muy frecuentes en Eze-
quiel). O bien la presencia de una fórmula de final, equivalente a las formas de la literatura po-
pular moderna, presentes en varias lenguas: “Vivieron felices y comieron perdices”, “Colorín
colorado, este cuento se ha acabado”, etc. En los relatos bíblicos, estas fórmulas son del tipo:
“Y el lugar se llamó X hasta el día de hoy”, “Y por eso existe esta costumbre…”. En los textos
proféticos, la fórmula de final puede ser, por ejemplo, “Y sabréis que yo soy YHWH, vuestro
Dios”, o simplemente, “Oráculo de YHWH”, “Palabra del Señor”.
* Negativamente, la presencia inexplicada de ciertos elementos puede indicar que un relato o
discurso ha comenzado antes. Las referencias pronominales (“éste”, “ése”, “aquél”), adverbia-
les de lugar (“allí”, “aquí”), de tiempo (“entonces”, “ese día”, pero no la fórmula ‘en aquel
tiempo’, que equivale a ‘había una vez’), de modo (“de la misma manera”, “por lo tanto”, etc.)
suponen personas, situaciones, lugares, tiempos ya conocidos por el lector/auditor, es decir, re-
fieren a personas, acciones, circunstancias descritos anteriormente por el narrador, lo que obli-
garía a buscar el comienzo de la unidad en algún pasaje anterior (de aquí deriva, por otra parte,
la existencia de unidades ‘relativamente’ autónomas: se constata la presencia de una perícopa,
claramente delimitada, pero, al mismo tiempo, se reconoce su relación con otra(s), anterior y/o
posterior.


* Un criterio negativo para indicar que el relato todavía no ha terminado es el no haber llegado a
una situación de ‘reposo natural’ de la intriga o de la tensión retórica.


Para la Estructura, analizar primero la unidad del texto: ¿es un texto unitario o complejo? Fijarse
en los elementos siguientes:

* Repeticiones en el mismo texto (por ejemplo, dos creaciones seguidas).
* Tensiones y contradicciones dentro del texto.
* Frases y fórmulas repetidas, o según un mismo estilo o estructura, los modismos, etc. (frases etio-
lógicas, comentarios, etc.).
* Existencia de duplicados o paralelos (el mismo texto o tema en otra parte de la Sagrada Escritu-
ra).


Atención:

- no usar los criterios de modo mecánico, hay repeticiones que obedecen al estilo retórico.

- si se puede ‘descomponer’ el texto en fragmentos, hay que analizar cada uno por separado.

- con este paso se distingue la unidad de su contexto, y se establece su relación con éste.

Para finalmente responder a estas preguntas:

* ¿Se puede identificar una cierta estructura en la unidad? (fijarse en palabras o fórmulas repetidas,
en la alternancia de personajes, o de género, o de sujeto hablante, en las oposiciones que el texto
propone, explícita como implícitamente; en las secuencias de mandato–ejecución, etc.)
* ¿Hay alguna afirmación de tipo sumario del contenido o el mensaje del pasaje? ¿Dónde está? (al
principio, al final, al centro).


4. Puede ocurrir que no sea posible distinguir entre ‘tiempo de la redacción’ y ‘tiempo del hecho’,
porque el hecho simplemente no existe (pensemos en la Creación, por ejemplo, no es un hecho
‘histórico’). Aquí caben dos posibilidades: hacer todo el análisis sobre el TIEMPO DE LA
REDACCIÓN, o bien, tratar el contenido del texto bíblico como si fuera el hecho descrito y vivido,
sin entrar en la ‘historicidad’ (si realmente ocurrió o no; por ejemplo, al hablar de Caín y Abel,
aunque sea una elaboración teológica con muchos elementos del ‘tiempo de la redacción’, siem-
pre es posible analizar las relaciones que se dan al interior de la historia, entre los personajes, y
sacar de allí elementos para el análisis y la interpretación que actualiza su contenido).


Para el TERCER PASO, recordar lo que la escuela de la Historia de las Formas enseña sobre la
funcionalidad de los géneros literarios en relación al Sitz im Leben en el cual surgen. Si es posi-
ble, gracias a las conclusiones del SEGUNDO PASO, determinar una forma original del texto, tratar
aquí de establecer el contexto vital al que responde, contexto que le da el sentido. Con la ayuda
de la información lograda a partir de la lectura del texto y del conocimiento sobre la historia de
la formación del Pentateuco, proponer a qué tradición o teología pertenecería el texto estudiado,
en qué contexto habría sido redactado el texto estudiado.

5. Para el CUARTO PASO, hay que leer al menos dos diccionarios (enciclopédicos, bíblicos, teológi-
cos, de símbolos, etc.) de modo de enriquecer la comprensión de los términos o temas evidencia-
dos como importantes. También puede ser útil revisar alguna historia de Israel para entender
mejor el contexto histórico del hecho en cuestión.
6. Para el QUINTO y SEXTO PASOS, seguir las indicaciones dadas, tratando de no confundir los di-
versos momentos de elaboración teológica. Si hay algún paralelo del texto, el que estamos estu-
diando sería una lectura teológica alternativa a la que ofrece el autor de ese paralelo. En ese ca-
so, vale la pena comparar elementos de ambas versiones para evidenciar mejor lo propio y origi-
nal de esta versión (la estudiada). Aquí habría que leer al menos un artículo sobre el texto o, en
su defecto, dos comentarios en la sección que explican el texto.

7. En lugar del SÉPTIMO PASO, la celebración, habría que proponer una síntesis de lo que esta Pa-
labra de Dios (leída y estudiada siguiendo el método propuesto) dice a nosotros hoy, tratando de
responder a las preguntas iniciales, o ampliando esa gama de preguntas hacia otros problemas ac-
tuales, tratando de descubrir a qué conversión a la Vida nos invita el Señor hoy.

domingo, 1 de julio de 2012

EN ESTOS TIEMPOS, SER ATEO PUEDE SER LA MEJOR MANERA DE SER CRISTIANO

SOLO UN ATEO PUEDE SER BUEN CRISTIANO

Por José Miguez Bonino *

La curiosa frase del título no es un mero recurso para llamar la atención. Surgió de un intercambio entre un filósofo ateo, Ernst Bloch, que ha consagrado un profundo interés a la influencia del mensaje bíblico en la historia de la esperanza, y de un teólogo cristiano, Jürgen Moltmann, que ha tratado de reivindicar el lugar central de la esperanza en la revelación bíblica. Fue el primero quien dijo: “Solo un ateo puede ser buen cristiano”, a lo que el segundo respondió: “Solo un cristiano puede ser buen ateo”. He citado estas frases porque resumen de modo admirable la idea que quiero desarrollar.

Frecuentemente pensamos que lo que más importa es que una persona crea en Dios, que crea en su existencia, que tenga fe. El ex presidente norteamericano Eisenhower dijo en una ocasión: “Lo más importante es que el hombre tenga fe; no me importa en qué pero que crea”. En realidad, esto es moneda corriente. Si reflexionáramos un poco, nos veríamos obligados a reconocer, sin embargo, que buena parte de las acciones más bárbaras llevadas a cabo por el ser humano han sido producto de la fe, obra de gente que creía de todo corazón y que tenía, incluso, la convicción de estar sirviendo a Dios. Ni la creencia en Dios ni la intensidad de la fe constituyen una gran garantía. En realidad, lo que importa es, precisamente, en qué Dios creemos, cuál es el contenido de la fe. No deja de ser significativo que los cristianos primitivos fueron acusados de “ateos” y juzgados y condenados como tales por rehusarse a creer en los dioses que regían la vida de la sociedad.

En este sentido, es cierta la frase de Bloch: “solo un ateo puede ser buen cristiano”. Es decir, solo quien niegue ciertos “dioses” puede tener fe en el verdadero Dios. De allí que convenga detenernos por unos momentos en la consideración del ateísmo. ¿Por qué es alguien ateo? ¿Qué respuestas nos dan quienes rehusan creer en la existencia de un Dios?

¿DIOS VERSUS CIENCIA?

Hay quien nos dice: “Yo creo en la ciencia y por lo tanto no puedo aceptar la existencia de Dios”. ¿A qué se debe que alguien vea a la ciencia y a Dios como cosas que se excluyen mutuamente? La simple respuesta es que la religión ha presentado frecuentemente a Dios como sustituto de la ciencia, del conocimiento y de la investigación humanos. No se trata solamente de los casos de fanatismo religioso en que la gente rechaza la ciencia --por ejemplo, el uso de la medicina-- por una fe supersticiosa en que Dios ha de realizar milagrosa o mágicamente las cosas. Pienso más bien en el intento de utilizar a Dios como explicación de aquellas cosas para las cuales no tenemos aun una explicación científica y racional.

Podríamos mirar esto a través de la historia. El ser humano primitivo carecía de explicaciones para una cantidad de cosas. No sabía por qué se sucedían el día y la noche, por ejemplo. Y buscó la explicación en los dioses. Había un dios del día y la luz, y otro de la noche y las tinieblas. La lucha entre ambos, explicaba la sucesión entre noches y días. Bien sabemos cuántas historias distintas de dioses -mitologías- giran en torno a los fenómenos meteorológicos (tormentas, eclipses, mareas, etc.). Pero un buen día descubrimos que los movimientos de la tierra y del sol, la fuerza de la gravedad o la electricidad atmosférica nos permiten descifrar esos misterios. Y entonces Dios nos sobra. La historia se ha repetido mil veces. Siempre quedaba algún hueco donde Dios todavía podía servir de explicación: la vida, la mente humana, la energía. Pero la ciencia va ocupando lentamente todos los huecos. Y Dios es desalojado del universo. Un dios-explicación que sustituye a la ciencia, tiene poco futuro en un universo que va siendo sometido al conocimiento humano. Y de allí que parece no quedar otro camino que hacerse ateo. En este sentido, hay que ser ateo para ser buen cristiano. Porque la fe cristiana rechaza esta sustitución. En el magnífico relato poético de Génesis 1 con el que se abre la Biblia, Dios le da al ser humano el uso y gobierno de la creación. Utilizando una significativa expresión de la época, Dios le da al ser humano la autoridad de “poner nombre” a las cosas, es decir, de conocerlas, regirlas, administrarlas, conocer sus secretos y poder utilizarlas para sus propósitos. En otros términos, Dios encomienda al ser humano la actividad científica y tecnológica. Realizar esa labor no es un desafío a Dios, no es restarle espacio: es colaborar con Dios cumpliendo una tarea que éste ha encomendado al ser humano. Por supuesto, hay preguntas que envuelven toda actividad científica y tecnológica, frente a las cuales la fe tiene algo que decir: qué función tiene la ciencia, para qué se utiliza la tecnología, a servicio de qué proyectos o fines se la coloca. Pero de ninguna manera eso significa que Dios quede ubicado en los rincones todavía no explicados del universo. De ese Dios como sustituto del conocimiento humano también los cristianos somos ateos.

¿DIOS VERSUS SER HUMANO?

Otros dirán: “Yo no creo en Dios porque creo en el ser humano”. “Cuanta más importancia demos al ser humano” -insistirán- “tanto menos lugar le dejamos a Dios”. Se los coloca en dos platillos de la balanza: si uno asciende, el otro baja, y viceversa. “Los religiosos”, se nos dice, “sacrifican el ser humano a Dios”. Para rescatar el valor del ser humano, por consiguiente, hay que “sacrificar a Dios”. En realidad, bien lo sabemos, las religiones han sacrificado muchas veces los seres humanos a Dios, incluso literalmente.

Pero no es necesario remontarse a las culturas que practicaban sacrificios humanos. Cuántas personas piensan, aun hoy en día, que para honrar a Dios hay que despojarnos de nuestra humanidad, de aquellas cosas que hacen la vida humana más rica, más placentera, más plena; en una palabra, más humana: el amor, la alegría, la cultura, la comunión, la amistad. Entonces, quien valora estas cosas, se ve obligado a elegir entre el ser humano y Dios, y se queda con aquel.

Este punto de vista está a miles de kilómetros de distancia de lo que la Biblia enseña acerca de Dios. Y sin embargo es el mismo que ha predominado en vastos sectores del cristianismo y en muchas épocas. Esa fue una de las grandes batallas que Jesús tuvo que librar en su época, con aquellos que hacían de la religión un fin, y del ser humano un esclavo. Dios, por ejemplo, había instituido un día de reposo, para que el ser humano descansara de su labor y pudiera disfrutar de la contemplación del mundo, de la comunidad de los suyos, de la alabanza y la comunión con el mismo Dios. Pero ese reposo había sido transformado en una prisión: no se podía curar un enfermo, no se podía caminar, ni se podía hacer el esfuerzo de cortar una espiga de trigo y comer el grano. Era el día de Dios y por ende un día negado al ser humano. Y Jesús responde indignado: ustedes han puesto las cosas patas arriba. “El día de reposo fue hecho a causa del hombre” y no al revés. ¡Qué mejor manera puede haber de honrar a Dios en ese día que dando salud, alegría y plenitud a la vida del ser humano! “Ustedes, los religiosos”, dice Jesús, “quieren honrar a Dios limitando y poniendo barreras a la vida humana”. Pero, para la verdadera fe, honrar a Dios significa dar libertad, enriquecer la vida, honrar al ser humano. Esa es la voluntad de Dios.

¿DIOS VERSUS JUSTICIA?

Finalmente, algunos nos dirán: “Yo no creo en Dios porque es un instrumento para la explotación y el sometimiento del ser humano”. Nuevamente, hemos de reconocer que frecuentemente ha sido y aun es así. El educador brasileño Paulo Freire, relata los diálogos sostenidos más de una vez con campesinos pobres de su país. La conversación giraba en torno a la situación del campesino: su miseria, el hecho de no poseer la tierra que trabajaba y a menudo tampoco el producto de la misma, la imposibilidad de suplir sus necesidades mínimas y progresar. Finalmente llegaban a la conclusión de que las cosas eran así porque siempre lo habían sido. Uno era campesino porque lo había sido su padre, y su abuelo, y el abuelo de su abuelo. Unos nacen campesinos y otros propietarios: así son las cosas. Y a la pregunta, “¿por qué es así?”, la respuesta del campesino solía ser: “Así lo hizo Dios”. Fijémonos lo que esto quiere decir: si Dios lo hizo así, si Dios lo quiere así, no hay que cambiar la situación. Intentar cambiarla sería desobedecer la voluntad de Dios. El argumento ha sido repetido más de una vez por propietarios y religiosos: “Dios ha hecho ricos y pobres, propietarios y campesinos, y no hay que tocar el orden creado por Dios”. Quien se rebela contra ese “orden” lógicamente se rebela contra el Dios que lo ha creado y lo mantiene. Si Dios garantiza el estado actual de las cosas, para cambiarlo hay que rechazar a Dios.

Una vez más, una lectura bastante superficial de las páginas de la Biblia -desgraciadamente bien ocultadas, muchas veces por las mismas iglesias- alcanzaría para dar por tierra con ese Dios. Es importante decirlo con toda claridad: el Dios de la Biblia de ninguna manera garantiza la propiedad del explotador ni ha autorizado la esclavitud del sometido. Por el contrario, como lo dice uno de los profetas, quienes sotienen ese orden de cosas “no conocen a Dios”. Por el contrario, el gobernante que hace justicia y protege el derecho del débil y del pobre, ese es el que “conoce a Dios” (Jeremías 22:13-16).

Por lo tanto, cuando alguien dice: “Yo no creo en Dios porque creo en la ciencia”, o “Yo no creo en Dios porque creo en el ser humano”, o “Yo no creo en Dios porque creo en la justicia”, debo responderle que yo tampoco creo en ese Dios. Y que solamente quien sea un apasionado ateo de ese “dios” puede ser verdaderamente cristiano. El que adora a un dios que sustituye a la ciencia, o que rebaja al ser humano, o que garantiza situaciones de injusticia, ha depositado su fe en un dios falso. Cuanta más fe tenga, tanto peor. Porque su fe no está dirigida al verdadero Dios.

¿CREYENTE O IDÓLATRA?

¿Cómo es posible que ocurran esas aberraciones? ¿De dónde provienen esos dioses falsos? La Biblia repite frecuentemente que los seres humanos nos inventamos dioses, los fabricamos. Por supuesto, es claro que fabricamos “imágenes” de dioses. Un profeta, Isaías, se burla de quienes toman un trozo de madera y lo tallan para hacerse una imagen. Con las astillas que quedan -dice Isaías- hacen fuego y se preparan un asado. Y la talla que han hecho con la misma madera la colocan sobre un pedestal, se inclinan ante ella y le ruegan: “Dios mío, sálvame”. Ridiculiza así la adoración de imágenes. Pero, más profundamente, se denuncia toda esa mistificación por las que nos fabricamos ideas de Dios, conceptos de Dios, a la medida de nuestras conveniencias e intereses. Inventamos dioses para defender nuestros intereses, para justificar nuestra tranquilidad culpable frente al mal, para ahorrarnos el esfuerzo de luchar por un mundo mejor, para justificar nuestro egoísmo personal, de familia, de clase o de nación. Y después los adoramos, cuando en realidad nos estamos adorando a nosotros mismos. Por ejemplo, Jesús dice que “no se puede adorar a Dios y a Mammón” (el dios del dinero o la riqueza). Y el apóstol Pablo dice que “la avaricia es idolatría”, es decir la adoración de un dios falso.

Es cierto que no siempre nos damos cuenta de lo que estamos haciendo. A veces, porque no le damos carácter religioso. Decimos que no somos religiosos, que no nos interesa la religión, pero en realidad hemos hecho de alguna de estas cosas -la riqueza, el poder, la comodidad- un dios y lo sacrificamos todo a ellas. O, lo que en realidad es peor, nos llamamos cristianos, decimos que adoramos al Dios verdadero, que creemos en Jesucristo pero, en realidad, bajo esos nombres ocultamos nuestros propios intereses egoístas, de grupo o de clase. Hemos mantenido el nombre de Dios, pero hemos vaciado su contenido. No hay verdadera fe si no se destruyen esos dioses falsos. Este es el primer problema: para creer en Dios hay que descreer de los dioses que nos fabricamos, hay que comenzar por ser ateos de estos dioses.

EL DIOS QUE NO ESTÁ SOLO

La lucha del Dios verdadero contra los dioses falsos es uno de los temas constantes de la Biblia. Esto nos obliga a preguntarnos: ¿qué es el verdadero Dios?, o mejor: ¿cómo es?, o tal vez más precisamente: ¿quién es?. Un diario de Buenos Aires traía un comentario acerca de Dios que terminaba diciendo una antigua definición: “Dios es el uno, el que está solo”. En realidad, esta afirmación es casi la mayor herejía, la mentira más grande que se puede decir acerca de Dios. En términos de la fe cristiana como se manifiesta en la Biblia, como la enseñó y vivió Jesucristo, Dios es, precisamente, el que nunca está solo, el que no ha querido estar solo. Dios es el que ha decidido crear un mundo y relacionarse con él. Más aun, Él ha creado al ser humano, para hacer con él una sociedad, para invitarlo a trabajar juntos en la transformación y perfección de lo creado.

Desde el comienzo Dios dice al ser humano: “vamos a hacer juntos este mundo”. Él ha puesto los fundamentos, ha dado una realidad, un mundo como un huerto para ser labrado, para que fructifique y se hermosee. Y ha creado una familia humana para que crezca y se constituya en comunidad de trabajo y de amor. Y Dios invita: “Vamos a hacer juntos este mundo”; comienza a “cultivar el jardín”, a administrar y gobernar el mundo, a poner nombre y descubrir el secreto de la vida y hacerla rica y útil. Es más, en ese mismo relato bíblico, cada vez que el ser humano quiebra esta sociedad -y lo hace constantemente- Dios vuelve a proponerla, la rehace, y le da un nuevo futuro y una nueva tarea.

El Dios verdadero no es “el que está solo”. Por el contrario, es quien invita al ser humano a estar con Él. Es un Dios que se ocupa de los demás, del mundo y del ser humano más que de sí mismo. Esto es sumamente sugestivo porque habitualmente pensamos en un Dios que está allá, distante, aguardando que los seres humanos piensen en él, se ocupen de él, traten de agradarle o satisfacerle. El Dios de la Biblia, en cambio, está constantemente ocupado en el mundo, en su curso, en la creación de la vida y en su plenitud, en la justicia y la verdad entre los seres humanos. Cuando le habla al ser humano -como ocurre frecuentemente en la Biblia-, no es para hablar de sí mismo sino de su propósito, y su deseo para el mundo y para los seres humanos. No hay en la Biblia discusiones de la naturaleza o del ser de Dios. El tema de conversación de Dios con el ser humano es el ser humano mismo. Quien no se interesa en éste no tiene de qué hablar con Dios. Porque Dios está totalmente concentrado en su proyecto para el mundo, e invita a los seres humanos a pensar en este proyecto, a tomarlo en serio, a comprometerse con Él para realizarlo. Este es el comienzo de la fe.

El símbolo central de la fe cristiana, la cruz, es la afirmación más rotunda de esta decisión de Dios de estar con los seres humanos. Tan en serio ha tomado Dios su compromiso con el ser humano en la realización de este proyecto, que no vacila en arriesgarse en participar de la vida humana aun en su pobreza y su fragilidad, incluso hasta la muerte, para restaurar la sociedad con el ser humano. El Dios de la Biblia es Dios para los otros y no para sí mismo. Es un Dios que sufre, que se juega, que correo riesgos en su proyecto de crear un mundo. Cuando mencionamos a Jesucristo estamos hablando de esto, de una “apuesta” que Dios hizo a favor del ser humano, colocándose a sí mismo como garante. Y dio su vida. Con razón que se sintieron desorientados y perplejos los filósofos que habían imaginado un Dios a su semejanza: una especie de filósofo universal, ensimismado en sus propios pensamientos, contemplando desapacionadamente el mundo. Este Dios cristiano, “de carne y en la carne”, como decía un pensador español, este Dios apasionado que se deja golpear e insultar, y crucificar, para sellar una voluntad de transformación del mundo, solo éste es, en términos cristianos, el Dios verdadero.

EL DIOS PODEROSO PERO NO TIRANO

Alguno dirá, sin embargo: “Esto de que Dios quiere estar con los seres humanos, que participa en las contingencias de la historia, que corre riesgos, ¿quiere decir que Dios no es poderoso?, ¿qué no es soberano?”. Parecería que un Dios así casi no es realmente Dios. Pero hagamos una pausa y preguntémonos: ¿qué significa ser soberano?, ¿qué es ser poderoso?. Como a menudo ocurre, definimos los términos por nuestra cuenta, aparte de cómo Dios mismo los ha definido, y luego se los adjudicamos. Así hemos pensado “poderoso” y “soberano” tal y como nuestro egoísmo y nuestro ser deshumanizado pretenden serlo. Jesús mismo tuvo que corregir un día a sus discípulos sobre este tema. Ustedes, les dijo, hablan de poder y autoridad. Pero hablan en los términos de “los poderes de la tierra” que se apoderan de aquellos sobre quienes tienen autoridad y los someten. Pero para ustedes las cosas no han de ser así. Por el contrario, miren mi propia autoridad y poder -me he comportado como un servidor-. “El que quiera ser el más importante entre ustedes, hágase servidor de todos”.

Aquí hay una concepción distinta del poder. Si queremos hallar términos de comparación, pensemos en el poder creador del artista, que trabaja y vuelve a trabajar la arcilla, que compone y recompone y revisa. No pensemos en el mago cuya varita mágica toca las cosas y se hacen solas. Dios es poderoso como el artesano que no se fatiga ni se desalienta, que sigue trabajando con infinita paciencia y perseverancia, que recomienza cuantas veces sea necesario hasta lograr crear lo que está deseando, su proyecto. Es poderoso porque es fiel a su obra, porque no se aburre ni se fatiga hasta que completa su obra. O pensemos en el buen gobernante: no en el tirano que avasalla y domina a su pueblo. El buen gobernante es el que estimula a su pueblo, lo guía en la búsqueda de sus metas, le señala el camino, lo habilita para lograr juntos un destino. Dios no es un gobernante que fije arbitrariamente el camino de su mundo o lo dirija mágicamente desde arriba: es el soberano que guía, estimula, acompaña a su pueblo.

Creer, en términos cristianos, significa entrar en sociedad con ese Dios que trabaja con el ser humano. Es firmar un contrato por el cual nos comprometemos a participar en su proyecto para el mundo, a hacer nuestro ese proyecto. Es decisivo, por lo tanto, saber qué contrato firmamos y con quién. No es lo mismo hacerlo con cualquiera de los dioses que inventamos o con el Dios que la Biblia nos muestra, el Dios que nos llama a crear con Él un mundo en el que valga la pena vivir.

* José Miguez Bonino fue pastor de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA) y profesor y rector del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (hoy Instituto Universitario ISEDET). Reconocido internacionalmente como teólogo, docente y escritor, contaba con dos doctorados en teología otorgados por la Universidad de Estrasburgo y el Union Theological Seminary de Nueva York respectivamente, y un doctorado en teología ‘honoris causa’ otorgado por la Universidad Libre de Amsterdam. Participó del Concilio Vaticano II como el único observador latinoamericano no católico romano; fue presidente del Consejo Mundial de Iglesias (CMI); fue miembro fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH).