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lunes, 22 de diciembre de 2014

¿DONDE NACERÁ ESTE AÑO?



por Eduardo de la Serna



¿Por dónde será que nace,
esta vez el Nazareno,
con tanta muerte, tanto llanto
preparándole el terreno?


Con un México en la calle
reclamando aparecidos,
Medio Oriente desangrado
con lo que liberaron los gringos,
con el ébola importado
(¡antes no era un peligro!),
y policías limpiando
calles de negro o latino,
con inmigrantes muriendo
en tren o lanchones hundidos,
con soldados infantiles,
con desplazados a tiros,
minas anti personales,
o guerras… ¡así de sencillo!,
por no pensar en el hambre,
la trata o abuso de niños,
o en millones descartables
al borde de los caminos,


¿Dónde nacerá este año?
¿Dónde enviará Dios a su Hijo?
Con tanto lugar preparado
inseguro y sin abrigo,
donde no llegan las luces
y los ‘noteros’ sin brillo,
donde las cámaras falten
por ahí quizás sea el sitio.
Un niño pobre entre los pobres
donde elegir sus amigos;
“¿puede salir algo bueno?”
se preguntará uno ‘prolijo’
mientras busca entre regalos
nieve, renos y arbolito.


Será entonces otro año
y sigue naciendo escondido,
sólo si buscan lo encuentran
¡El pesebre es crucifijo!

domingo, 23 de septiembre de 2012

EL SEGUIMIENTO DE JESÚS, DESDE VICENTE DE PAÚL, EN LA PERSPECTIVA DEL EVANGELIO DE MARCOS







La pobreza voluntaria
Para Vicente de Paúl el  seguimiento, la evangelización y el servicio a los pobres pasan necesariamente por hacer una opción libre y voluntaria por la pobreza en solidaridad con las personas pobres. Pero, ¿qué entiende Vicente por pobreza voluntaria?
Para esto recurrimos a la conferencia de Vicente de Paúl de 1659[1], a sus 78 años de edad, en donde refiriéndose a la cuestión que nos ocupa, recurre al texto de Marcos 10, 29-30:¨Jesús dijo: ¨Yo les aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora, al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero vida eterna.¨
Es claro que este texto nos está hablando de un desapego, de un rechazo al sistema de posesión que constituye a la persona según los criterios del mundo. Este desapego-rechazo se hace por una sola e innegociable causa: Jesús y el Evangelio.
Esta fue una verdadera revolución de criterios humanos frente a un sistema en el que las posesiones y los honores eran los constitutivos de un sistema en el que unos pocos oprimían a las mayorías. Esta manera alternativa y reaccionaria de vivir traerá también sus propias consecuencias, debido al seguimiento de un hombre, Jesús, quien causó verdadero escándalo al vivir como un hombre justo y morir en la cruz como el peor de los criminales, siendo víctima de un sistema que no soportó su estilo de vida.
El estilo de vida que propuso Jesús es el Evangelio, es decir, la Buena Noticia. ¿Cuál es esa Buena Noticia?  La Buena Noticia se llama Reino de Dios: es la justicia y la misericordia, sin que una exima a la otra. Entonces, el Reino de Dios implica que no puede haber otro rey más que Dios, esto es, necesariamente, acabar con cualquier otro tipo de reinado: injusticia, dinero, capitalismo, pobreza, corrupción, marginación, violencia (la pax romana=seguridad democrática), hambre, indiferencia, miedo, etc. A todo esto se le llama anti-Reino.
San Vicente hace énfasis en que todo aquello de lo cual uno se desapega y rechaza, por Jesús y el Evangelio, es decir, por ser parte del sistema que aniquila la vida humana y está en contra del Reino de Dios, y no por otras razones, recibirá, ahora, en el presente, el ciento por uno. ¿Qué significa esto? 
Significa que, el Reino de Dios, por ser una alternativa contraria al sistema capitalista, mercantil y empresarial, es radicalmente un sistema comunitario fraterno, solidario  y reaccionario. Esto implica que se alcanzan niveles de familiaridad que rebasan el nexo sanguíneo, pues la comunidad abarca más que la misma familia, y, como consecuencia, en lugar de pocos hermanos, pocas hermanas, una madre, un padre, unos pocos hijos, una casa y pocas propiedades, Dios dará cien veces más, ya que cada miembro de la comunidad con su propia familia, sus bienes y posesiones estará en función y servicio de cada persona que integra la comunidad y sus necesidades concretas. Por tanto, cada persona que integra la comunidad, lo cual implica el desapego libre y voluntario, nunca estará sola, no pasará hambre, no oprimirá ni será oprimido y vivirá en total libertad para amar.
Ahora bien, la consecuencia de hacer una opción voluntaria por la pobreza, en solidaridad con las personas pobres, traerá consigo una nota característica de la Iglesia que por muchos siglos se ha pretendido ocultar o simplemente se ha huido de ella: la persecución. Este es el verdadero signo de que se ha hecho una radical opción por Jesús y por el Evangelio (Reino de Dios). Si no existe persecución es porque no existe verdadero seguimiento de Jesús, por eso, quienes viven las bienaventuranzas (Mt 5, 1-12; Lc 6,20-23) necesariamente experimentarán la persecución, e incluso la muerte (el martirio). La persecución es anuncio de la opción por el Reino de Dios y denuncia de quienes no toleran dicho Reino, sin embargo, a pesar de que a muchas personas les gustaría suavizar esta nota fundamental del seguimiento de Jesús, sin ella se anula el Evangelio.
Después que Vicente reflexiona acerca de la pobreza voluntaria, desde el Evangelio de Marcos, pregunta: “¿No tenemos motivos para pedirle a Dios ese espíritu de pobreza, que nos es tan provechoso? Si alguno fuera tan miserable que no sintiera en su corazón ese afecto por la santa pobreza, ¡Qué digno sería de compasión!”[2]

Rodearse de lunáticos, endemoniados y locos
Vicente de paúl en una conferencia de 1658[3], a los 77 años hablaba que era necesario recibir a los locos que parecían endemoniados, pues el mismo Jesús se rodeó  ¨de lunáticos, endemoniados, tentados y posesos; se los llevaban de todas partes para que los librase y los curase… ¿Por qué no los vamos a recibir nosotros?¨[4]
Vicente está haciendo una clara alusión, a Mc 1, 32-34: ¨Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados: la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios pues lo conocían.¨ Este texto nos hace referencia a otra característica del seguimiento de Jesús: el insertarse en la realidad y rodearse de las personas marginadas y excluidas, pues es la única manera de sanarles y devolverles su dignidad.
Es evidente que no basta con insertarse en una realidad, es necesario ser sensible al dolor y al sufrimiento de la otra  persona, así como tener una conciencia crítica de las causas del dolor y sufrimiento de estas personas. Esto se convierte en un signo claro de la presencia de Reino de Dios en el mundo. Por eso Vicente de Paúl cuestiona a quienes dicen seguir a Jesús, pero no son capaces de vivir como Jesús vivió,  de seguir sus pasos. La opción voluntaria por la pobreza implica vivir con los pobres, entre ellos, asumir su realidad y transformarla desde y con los pobres.
¨ ¡Oh Salvador mío y Dios mío! ¡Concédenos la Gracia de mirar estas cosas con los mismos ojos que tú las miras! ¨[5]
Por tanto, para Vicente de Paúl existe un gran motivo para sentirse feliz: ¨Dar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que está cerca el Reino de los cielos y que ese Reino es para los pobres. ¡Qué grande es esto!¨[6]. Para Vicente de Paúl, la mayor felicidad que puede tener una persona es tener la vocación que tuvo Jesucristo, es decir, la evangelización de los pobres, pues estos son la herencia que Dios ha entregado a quienes quiere vivir y hacer presente  el Reino de Dios. Esta vocación es la de toda persona bautizada.

 
Por todo el mundo
Para Vicente de Paúl era una verdadera gracia el ser enviado a predicar por todo el mundo, tal como lo hicieron los apóstoles. Eso es algo continuo en la historia de la humanidad, pues es un mandato del mismo Jesucristo, un envío que Él hace. 
Para Vicente es fundamental asumir lo que dice Mc 16, 15-17: ¨Y les dijo: ¨Vayan por todo el mundo y proclamen la buen nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañaran a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas¨.
Esto implica entonces, que la misión de evangelizar, es decir, llevar la buena noticia del Reino de Dios a los pobres, debe ser para todo el mundo y realizada por toda persona bautizada, por toda persona creyente. Nos está indicando una actitud itinerante, no instalada sino con apertura a todos los pueblos, culturas, etc.
Quienes crean en esta buena noticia se salvarán, pues su vida estará garantizada por Dios y por la práctica de la justicia y la misericordia, mientras que quienes no acojan esta buena noticia se condenarán a sí mismos porque estarán rechazando la oferta de la vida plena en Dios.
El signo visible de su adhesión al Reino será el bautismo, como signo de conversión, de pobreza voluntaria y opción solidaria por los pobres. Los signos que acompañarán a estas personas que creen serán:
1.      En el nombre de Jesús, expulsarán cualquier demonio, es decir, cualquier espíritu que atente contra la vida humana, como el egoísmo, el individualismo, el deseo de ser superior a otros, los prejuicios, el parasitismo, la idolatría, la indiferencia, el espiritualismo, etc.
2.      Hablar en lenguas diferentes, es decir, la capacidad de darse a entender, de poder comunicarse con las otras personas y trasmitirle la buena noticia para que también puedan unirse al proyecto de reino de Dios.
Estas son las notas constitutivas fundamentales del seguimiento de Jesús según Vicente de Paúl en perspectiva del evangelio de Marcos.
¿Qué característica del seguimiento de Jesús, a partir del evangelio de Marcos, y según Vicente de Paúl, te ha impactado más y por qué?
¿Cómo vas a  llevar esto a la práctica?


[1] Cfr. Conferencias a los misioneros: Vicente de Paúl. Editorial CEME. Salamanca, España, 1992. Pg. 640-650.
[2] Ibid. Pg. 645.
[3] Cfr. Ibid. Pg. 283- 300
[4] Ibid. .p. 396.
s  Ibid. 396
[6] Ibid. P.389

jueves, 24 de noviembre de 2011

LAS OPCIONES RIDÍCULAS E INAUDITAS DE DIOS CAUSAN ESCÁNDALO



Lc 7, 18-23
En primer lugar, es necesario indicar que la perícopa sugerida Lc 7, 18-23 es una unidad literaria con sentido, pues se encuentra entre dos unidades claramente definidas: Lc 7, 11-17 y Lc 7, 24-30.
En la perícopa que antecede (7, 11-17) a Lc 7, 18-23 existe un cambio de lugar, se da un desplazamiento de Jesús desde Cafarnaún (v. 1) a la ciudad llamada Naín (v. 11), y se desarrolla un relato de milagro de resurrección. Esta perícopa precedente concluye con una expresión de glorificación a causa de la presencia de Dios manifestada en Jesús (v. 16), y cómo se propagaba esta noticia por toda Judea y las regiones cercanas (v. 17). En esta perícopa, los personajes son Jesús y sus discípulos, la viuda y su hijo, y la gente de la ciudad.
En la perícopa que nos ocupa, Lc 7, 18-23, se indica que a Juan le llegaron a contar sus discípulos todas las noticias que les llegaban acerca de Jesús, es decir, que la gente glorificaba a Dios por su manifestación en Jesús, debido a los milagros que realizaba (v. 18). Se da un cambio en los personajes, pues aparecen Juan y sus discípulos (v. 18), Jesús y la gente con enfermedades, dolencias, cegueras y malos espíritus (v. 21). Se supone que, implícitamente, siguen presentes los discípulos de Jesús y la gente de la ciudad. Los discípulos de Juan ven lo que Jesús hace y escuchan lo Jesús les dice, y les envía de vuelta a Juan (v. 21-22), haciéndoles la invitación a que no se escandalicen por todo ello (v. 23).
En la perícopa que le sucede (7, 24-30) a Lc 7, 18-23, se dice que al irse los discípulos de Juan, Jesús comienza a hablar de Juan a la gente (v. 24), reconociendo a Juan como un gran profeta, el más grande de todos (26-28). Y concluye indicando que los fariseos y los legistas frustraron todo el plan de Dios sobre ellos, al no aceptar el bautismo de Juan (v. 30).
En la perícopa que nos ocupa (7, 18-23) existe una pregunta que parece tener una importancia fundamental “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?” (v. 19.20). Juan y sus discípulos aparentemente no están convencidos que Jesús sea el Mesías, él que todo el mundo esperaba. Juan y sus discípulos pueden representar también la duda de los discípulos de Jesús, de la comunidad de Lucas, y de la gente que veía los signos, los milagros que Jesús realizaba: “¿Será que éste es o no?”
Ante la duda expresada, ante la pregunta fundamental, Jesús responde con hechos: “curó a muchos de sus enfermedades y dolencias y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos” (v. 21), y con palabras: “Vayan y cuenten a Juan lo que han visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva” (v. 22).
Nunca se expresó en el texto una respuesta tajante y explícita: “Sí, yo soy el que había de venir”. Simplemente que el que tenga ojos vea y el que tenga oídos que oiga, pues “a buen entendedor, pocas palabras”. Sin embargo, parece que causó cierto escándalo (v. 23) que el que había de venir, viniera a traer la Buena Nueva a los pobres. Parece inaudito que tanto tiempo que el pueblo ha estado esperando que Dios se manifieste, que Dios visitase a su pueblo, para que, cuando eso ocurrió, tuviese que ser precisamente a las personas más insignificantes, despreciables y olvidadas del pueblo. Es ridículo pensar que Dios escoja esa gente para ser la que sea visitada por Dios, la destinataria de la Buena Noticia de Dios.
Por eso hoy, ante lo que hemos visto y escuchado de Jesús, nosotros podemos seguir no sólo con dudas, sino además escandalizados ante la opción de Dios, ante su manifestación en la vida, porque ayer como hoy siguen siendo los pobres los destinatarios de la Buena Noticia y eso sigue sonando ridículo e inaudito. Por eso, feliz quién no se escandalice por la opción de Dios, por la manera en cómo visita a su pueblo. Sólo si somos capaces de dejar a Dios ser Dios, podremos reconocer a Jesús en nuestra historia, en nuestras vidas y hacer las mismas opciones que él hizo. Y la gente podrá ver y escuchar que la Buena Noticia es anunciada de nuevo para los pobres a través de las comunidades cristianas.