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domingo, 23 de septiembre de 2012

EL SEGUIMIENTO DE JESÚS, DESDE VICENTE DE PAÚL, EN LA PERSPECTIVA DEL EVANGELIO DE MARCOS







La pobreza voluntaria
Para Vicente de Paúl el  seguimiento, la evangelización y el servicio a los pobres pasan necesariamente por hacer una opción libre y voluntaria por la pobreza en solidaridad con las personas pobres. Pero, ¿qué entiende Vicente por pobreza voluntaria?
Para esto recurrimos a la conferencia de Vicente de Paúl de 1659[1], a sus 78 años de edad, en donde refiriéndose a la cuestión que nos ocupa, recurre al texto de Marcos 10, 29-30:¨Jesús dijo: ¨Yo les aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora, al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero vida eterna.¨
Es claro que este texto nos está hablando de un desapego, de un rechazo al sistema de posesión que constituye a la persona según los criterios del mundo. Este desapego-rechazo se hace por una sola e innegociable causa: Jesús y el Evangelio.
Esta fue una verdadera revolución de criterios humanos frente a un sistema en el que las posesiones y los honores eran los constitutivos de un sistema en el que unos pocos oprimían a las mayorías. Esta manera alternativa y reaccionaria de vivir traerá también sus propias consecuencias, debido al seguimiento de un hombre, Jesús, quien causó verdadero escándalo al vivir como un hombre justo y morir en la cruz como el peor de los criminales, siendo víctima de un sistema que no soportó su estilo de vida.
El estilo de vida que propuso Jesús es el Evangelio, es decir, la Buena Noticia. ¿Cuál es esa Buena Noticia?  La Buena Noticia se llama Reino de Dios: es la justicia y la misericordia, sin que una exima a la otra. Entonces, el Reino de Dios implica que no puede haber otro rey más que Dios, esto es, necesariamente, acabar con cualquier otro tipo de reinado: injusticia, dinero, capitalismo, pobreza, corrupción, marginación, violencia (la pax romana=seguridad democrática), hambre, indiferencia, miedo, etc. A todo esto se le llama anti-Reino.
San Vicente hace énfasis en que todo aquello de lo cual uno se desapega y rechaza, por Jesús y el Evangelio, es decir, por ser parte del sistema que aniquila la vida humana y está en contra del Reino de Dios, y no por otras razones, recibirá, ahora, en el presente, el ciento por uno. ¿Qué significa esto? 
Significa que, el Reino de Dios, por ser una alternativa contraria al sistema capitalista, mercantil y empresarial, es radicalmente un sistema comunitario fraterno, solidario  y reaccionario. Esto implica que se alcanzan niveles de familiaridad que rebasan el nexo sanguíneo, pues la comunidad abarca más que la misma familia, y, como consecuencia, en lugar de pocos hermanos, pocas hermanas, una madre, un padre, unos pocos hijos, una casa y pocas propiedades, Dios dará cien veces más, ya que cada miembro de la comunidad con su propia familia, sus bienes y posesiones estará en función y servicio de cada persona que integra la comunidad y sus necesidades concretas. Por tanto, cada persona que integra la comunidad, lo cual implica el desapego libre y voluntario, nunca estará sola, no pasará hambre, no oprimirá ni será oprimido y vivirá en total libertad para amar.
Ahora bien, la consecuencia de hacer una opción voluntaria por la pobreza, en solidaridad con las personas pobres, traerá consigo una nota característica de la Iglesia que por muchos siglos se ha pretendido ocultar o simplemente se ha huido de ella: la persecución. Este es el verdadero signo de que se ha hecho una radical opción por Jesús y por el Evangelio (Reino de Dios). Si no existe persecución es porque no existe verdadero seguimiento de Jesús, por eso, quienes viven las bienaventuranzas (Mt 5, 1-12; Lc 6,20-23) necesariamente experimentarán la persecución, e incluso la muerte (el martirio). La persecución es anuncio de la opción por el Reino de Dios y denuncia de quienes no toleran dicho Reino, sin embargo, a pesar de que a muchas personas les gustaría suavizar esta nota fundamental del seguimiento de Jesús, sin ella se anula el Evangelio.
Después que Vicente reflexiona acerca de la pobreza voluntaria, desde el Evangelio de Marcos, pregunta: “¿No tenemos motivos para pedirle a Dios ese espíritu de pobreza, que nos es tan provechoso? Si alguno fuera tan miserable que no sintiera en su corazón ese afecto por la santa pobreza, ¡Qué digno sería de compasión!”[2]

Rodearse de lunáticos, endemoniados y locos
Vicente de paúl en una conferencia de 1658[3], a los 77 años hablaba que era necesario recibir a los locos que parecían endemoniados, pues el mismo Jesús se rodeó  ¨de lunáticos, endemoniados, tentados y posesos; se los llevaban de todas partes para que los librase y los curase… ¿Por qué no los vamos a recibir nosotros?¨[4]
Vicente está haciendo una clara alusión, a Mc 1, 32-34: ¨Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados: la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios pues lo conocían.¨ Este texto nos hace referencia a otra característica del seguimiento de Jesús: el insertarse en la realidad y rodearse de las personas marginadas y excluidas, pues es la única manera de sanarles y devolverles su dignidad.
Es evidente que no basta con insertarse en una realidad, es necesario ser sensible al dolor y al sufrimiento de la otra  persona, así como tener una conciencia crítica de las causas del dolor y sufrimiento de estas personas. Esto se convierte en un signo claro de la presencia de Reino de Dios en el mundo. Por eso Vicente de Paúl cuestiona a quienes dicen seguir a Jesús, pero no son capaces de vivir como Jesús vivió,  de seguir sus pasos. La opción voluntaria por la pobreza implica vivir con los pobres, entre ellos, asumir su realidad y transformarla desde y con los pobres.
¨ ¡Oh Salvador mío y Dios mío! ¡Concédenos la Gracia de mirar estas cosas con los mismos ojos que tú las miras! ¨[5]
Por tanto, para Vicente de Paúl existe un gran motivo para sentirse feliz: ¨Dar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que está cerca el Reino de los cielos y que ese Reino es para los pobres. ¡Qué grande es esto!¨[6]. Para Vicente de Paúl, la mayor felicidad que puede tener una persona es tener la vocación que tuvo Jesucristo, es decir, la evangelización de los pobres, pues estos son la herencia que Dios ha entregado a quienes quiere vivir y hacer presente  el Reino de Dios. Esta vocación es la de toda persona bautizada.

 
Por todo el mundo
Para Vicente de Paúl era una verdadera gracia el ser enviado a predicar por todo el mundo, tal como lo hicieron los apóstoles. Eso es algo continuo en la historia de la humanidad, pues es un mandato del mismo Jesucristo, un envío que Él hace. 
Para Vicente es fundamental asumir lo que dice Mc 16, 15-17: ¨Y les dijo: ¨Vayan por todo el mundo y proclamen la buen nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañaran a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas¨.
Esto implica entonces, que la misión de evangelizar, es decir, llevar la buena noticia del Reino de Dios a los pobres, debe ser para todo el mundo y realizada por toda persona bautizada, por toda persona creyente. Nos está indicando una actitud itinerante, no instalada sino con apertura a todos los pueblos, culturas, etc.
Quienes crean en esta buena noticia se salvarán, pues su vida estará garantizada por Dios y por la práctica de la justicia y la misericordia, mientras que quienes no acojan esta buena noticia se condenarán a sí mismos porque estarán rechazando la oferta de la vida plena en Dios.
El signo visible de su adhesión al Reino será el bautismo, como signo de conversión, de pobreza voluntaria y opción solidaria por los pobres. Los signos que acompañarán a estas personas que creen serán:
1.      En el nombre de Jesús, expulsarán cualquier demonio, es decir, cualquier espíritu que atente contra la vida humana, como el egoísmo, el individualismo, el deseo de ser superior a otros, los prejuicios, el parasitismo, la idolatría, la indiferencia, el espiritualismo, etc.
2.      Hablar en lenguas diferentes, es decir, la capacidad de darse a entender, de poder comunicarse con las otras personas y trasmitirle la buena noticia para que también puedan unirse al proyecto de reino de Dios.
Estas son las notas constitutivas fundamentales del seguimiento de Jesús según Vicente de Paúl en perspectiva del evangelio de Marcos.
¿Qué característica del seguimiento de Jesús, a partir del evangelio de Marcos, y según Vicente de Paúl, te ha impactado más y por qué?
¿Cómo vas a  llevar esto a la práctica?


[1] Cfr. Conferencias a los misioneros: Vicente de Paúl. Editorial CEME. Salamanca, España, 1992. Pg. 640-650.
[2] Ibid. Pg. 645.
[3] Cfr. Ibid. Pg. 283- 300
[4] Ibid. .p. 396.
s  Ibid. 396
[6] Ibid. P.389

sábado, 22 de octubre de 2011

PESCAR SERES HUMANOS: PONER LA VIDA EN PELIGRO PARA QUE OTROS TENGAN VIDA



Mc 1, 16-20
¿Qué es el seguimiento de Jesús? ¿Qué implica ese seguimiento? ¿Qué consecuencias tiene seguirlo? ¿Qué sentido tiene? Estas son algunas preguntas que la lectura de la perícopa puede suscitar.
La perícopa nos ubica en un escenario específico: el mar de Galilea(1, 16a); con unos personajes determinados: Jesús(1, 17a); Simón y Andrés(1, 16b); Santiago, Juan(1, 19b), Zebedeo y los jornaleros(1, 20b); y con un oficio o trabajo común: la pesca(1, 16c.18.19b.20b).
El mar de Galilea, como escenario específico o telón de fondo, parece tener la intencionalidad de ubicarnos en la región del Norte, la región más fértil y la más deseada y peleada en Palestina. En muchas ocasiones, los reyes de Jerusalén se impusieron sobre esta región y, por lo mismo, Galilea se convirtió en tierra de gente inconforme ante esas injusticias, con mucha conciencia crítica. Prácticamente, Galilea fue vista por la región de Judea como gente rebelde, como judíos un poco desviados.
Además, no es simplemente Galilea como región la que se presenta en esta perícopa, es el mar de la región de Galilea. El mar tiene una carga simbólica muy fuerte en la literatura bíblica, asociada al mal. Es el lugar donde peligra la vida, donde la muerte tiene mucha fuerza. Pero también es el lugar donde Dios puede mostrar su poder cuando calma su oleaje, su fuerza, su ira; cuando camina sobre él, cuando lo divide. Es el lugar donde se prueba y comprueba que la muerte no tiene la última palabra, sino Dios que está por encima de él y lo controla, garantizando la vida en medio de él.
Sin duda el personaje central de esta perícopa es Jesús, el que camina en la región de Galilea, bordeando el mar. Él es quien toma la iniciativa en las acciones: bordea y camina, ve y dice, llama, invita y ofrece (1, 16a.17.19a.20a). Simón, Andrés, Santiago y Juan reaccionan ante la iniciativa y las acciones de Jesús: dejan, siguen, van detrás (1, 18.20b). Por supuesto que existe unas acciones implícitas de estos cuatro hombres en la perícopa: ven y escuchan. Sin estas acciones previas no les hubiese sido posible dejar, seguir, ir detrás. Y, finalmente, existen unos personajes referenciales-complementarios en la perícopa: Zebedeo y los jornaleros. Ellos simplemente están, presencian el hecho del llamado y de la respuesta de seguimiento de Santiago y Juan. Pareciera que son personajes que nos permiten involucrarnos como observadores, como testigos de lo sucedido, y cuestionarnos de frente a la radicalidad de la decisión-respuesta de los llamados: el seguimiento de Jesús.
El oficio o trabajo a realizar como fruto del seguimiento es el mismo: pescar (1, 17b). Sin embargo, lo que se pescará ya no serán peces, sino seres humanos. Es decir que el trabajo u oficio a realizar se hará en un mar igualmente peligroso: la realidad de la vida, el mundo. Será un trabajo difícil, donde la vida seguirá estando en riesgo. A veces se pescará, a veces no. A veces habrá tormentas, a veces no. Lo importante es intentar a tiempo y destiempo el “sacar peces del mar”. Los seres humanos viven la dura realidad del mar, es decir, de todo aquello que pone en peligro su vida, de lo que atenta contra su dignidad, de lo que pone en riesgo sus relaciones, del pecado que le aleja de Dios. El seguimiento supone ruptura con una vida anterior: dejar las redes, al padre y su sistema económico-laboral. El texto muestra una ruptura con el sistema tradicional-patriarcal-autoritario. Está implícita la “metanoia”, la conversión, el cambio de mentalidad.
En el llamado al seguimiento que Jesús les hace a estos cuatro hombres, en ningún momento les promete que los peligros desaparecerán; no les asegura que no tendrán riesgos ni les garantiza un premio. Lo que les ofrece es trabajo, y trabajo arduo. Les propone poner el peligro sus vidas para que otros tengan vida. El verdadero seguimiento de Jesús, entonces, no pasa por la seguridad de la propia vida, sino por el riesgo y la actitud decidida de lanzarse detrás de Él.
Esta perícopa cuestiona seriamente nuestro seguimiento de Jesús hoy, nuestro ser como Vida Consagrada, específicamente como Sociedad de Vida Apostólica y nuestra misión de evangelizar a los pobres.
¿Qué pasaría si yo asumiera el seguimiento de Jesús con la actitud radical de estos cuatro hombres?