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domingo, 23 de septiembre de 2012

EL SEGUIMIENTO DE JESÚS, DESDE VICENTE DE PAÚL, EN LA PERSPECTIVA DEL EVANGELIO DE MARCOS







La pobreza voluntaria
Para Vicente de Paúl el  seguimiento, la evangelización y el servicio a los pobres pasan necesariamente por hacer una opción libre y voluntaria por la pobreza en solidaridad con las personas pobres. Pero, ¿qué entiende Vicente por pobreza voluntaria?
Para esto recurrimos a la conferencia de Vicente de Paúl de 1659[1], a sus 78 años de edad, en donde refiriéndose a la cuestión que nos ocupa, recurre al texto de Marcos 10, 29-30:¨Jesús dijo: ¨Yo les aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora, al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero vida eterna.¨
Es claro que este texto nos está hablando de un desapego, de un rechazo al sistema de posesión que constituye a la persona según los criterios del mundo. Este desapego-rechazo se hace por una sola e innegociable causa: Jesús y el Evangelio.
Esta fue una verdadera revolución de criterios humanos frente a un sistema en el que las posesiones y los honores eran los constitutivos de un sistema en el que unos pocos oprimían a las mayorías. Esta manera alternativa y reaccionaria de vivir traerá también sus propias consecuencias, debido al seguimiento de un hombre, Jesús, quien causó verdadero escándalo al vivir como un hombre justo y morir en la cruz como el peor de los criminales, siendo víctima de un sistema que no soportó su estilo de vida.
El estilo de vida que propuso Jesús es el Evangelio, es decir, la Buena Noticia. ¿Cuál es esa Buena Noticia?  La Buena Noticia se llama Reino de Dios: es la justicia y la misericordia, sin que una exima a la otra. Entonces, el Reino de Dios implica que no puede haber otro rey más que Dios, esto es, necesariamente, acabar con cualquier otro tipo de reinado: injusticia, dinero, capitalismo, pobreza, corrupción, marginación, violencia (la pax romana=seguridad democrática), hambre, indiferencia, miedo, etc. A todo esto se le llama anti-Reino.
San Vicente hace énfasis en que todo aquello de lo cual uno se desapega y rechaza, por Jesús y el Evangelio, es decir, por ser parte del sistema que aniquila la vida humana y está en contra del Reino de Dios, y no por otras razones, recibirá, ahora, en el presente, el ciento por uno. ¿Qué significa esto? 
Significa que, el Reino de Dios, por ser una alternativa contraria al sistema capitalista, mercantil y empresarial, es radicalmente un sistema comunitario fraterno, solidario  y reaccionario. Esto implica que se alcanzan niveles de familiaridad que rebasan el nexo sanguíneo, pues la comunidad abarca más que la misma familia, y, como consecuencia, en lugar de pocos hermanos, pocas hermanas, una madre, un padre, unos pocos hijos, una casa y pocas propiedades, Dios dará cien veces más, ya que cada miembro de la comunidad con su propia familia, sus bienes y posesiones estará en función y servicio de cada persona que integra la comunidad y sus necesidades concretas. Por tanto, cada persona que integra la comunidad, lo cual implica el desapego libre y voluntario, nunca estará sola, no pasará hambre, no oprimirá ni será oprimido y vivirá en total libertad para amar.
Ahora bien, la consecuencia de hacer una opción voluntaria por la pobreza, en solidaridad con las personas pobres, traerá consigo una nota característica de la Iglesia que por muchos siglos se ha pretendido ocultar o simplemente se ha huido de ella: la persecución. Este es el verdadero signo de que se ha hecho una radical opción por Jesús y por el Evangelio (Reino de Dios). Si no existe persecución es porque no existe verdadero seguimiento de Jesús, por eso, quienes viven las bienaventuranzas (Mt 5, 1-12; Lc 6,20-23) necesariamente experimentarán la persecución, e incluso la muerte (el martirio). La persecución es anuncio de la opción por el Reino de Dios y denuncia de quienes no toleran dicho Reino, sin embargo, a pesar de que a muchas personas les gustaría suavizar esta nota fundamental del seguimiento de Jesús, sin ella se anula el Evangelio.
Después que Vicente reflexiona acerca de la pobreza voluntaria, desde el Evangelio de Marcos, pregunta: “¿No tenemos motivos para pedirle a Dios ese espíritu de pobreza, que nos es tan provechoso? Si alguno fuera tan miserable que no sintiera en su corazón ese afecto por la santa pobreza, ¡Qué digno sería de compasión!”[2]

Rodearse de lunáticos, endemoniados y locos
Vicente de paúl en una conferencia de 1658[3], a los 77 años hablaba que era necesario recibir a los locos que parecían endemoniados, pues el mismo Jesús se rodeó  ¨de lunáticos, endemoniados, tentados y posesos; se los llevaban de todas partes para que los librase y los curase… ¿Por qué no los vamos a recibir nosotros?¨[4]
Vicente está haciendo una clara alusión, a Mc 1, 32-34: ¨Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados: la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios pues lo conocían.¨ Este texto nos hace referencia a otra característica del seguimiento de Jesús: el insertarse en la realidad y rodearse de las personas marginadas y excluidas, pues es la única manera de sanarles y devolverles su dignidad.
Es evidente que no basta con insertarse en una realidad, es necesario ser sensible al dolor y al sufrimiento de la otra  persona, así como tener una conciencia crítica de las causas del dolor y sufrimiento de estas personas. Esto se convierte en un signo claro de la presencia de Reino de Dios en el mundo. Por eso Vicente de Paúl cuestiona a quienes dicen seguir a Jesús, pero no son capaces de vivir como Jesús vivió,  de seguir sus pasos. La opción voluntaria por la pobreza implica vivir con los pobres, entre ellos, asumir su realidad y transformarla desde y con los pobres.
¨ ¡Oh Salvador mío y Dios mío! ¡Concédenos la Gracia de mirar estas cosas con los mismos ojos que tú las miras! ¨[5]
Por tanto, para Vicente de Paúl existe un gran motivo para sentirse feliz: ¨Dar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que está cerca el Reino de los cielos y que ese Reino es para los pobres. ¡Qué grande es esto!¨[6]. Para Vicente de Paúl, la mayor felicidad que puede tener una persona es tener la vocación que tuvo Jesucristo, es decir, la evangelización de los pobres, pues estos son la herencia que Dios ha entregado a quienes quiere vivir y hacer presente  el Reino de Dios. Esta vocación es la de toda persona bautizada.

 
Por todo el mundo
Para Vicente de Paúl era una verdadera gracia el ser enviado a predicar por todo el mundo, tal como lo hicieron los apóstoles. Eso es algo continuo en la historia de la humanidad, pues es un mandato del mismo Jesucristo, un envío que Él hace. 
Para Vicente es fundamental asumir lo que dice Mc 16, 15-17: ¨Y les dijo: ¨Vayan por todo el mundo y proclamen la buen nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañaran a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas¨.
Esto implica entonces, que la misión de evangelizar, es decir, llevar la buena noticia del Reino de Dios a los pobres, debe ser para todo el mundo y realizada por toda persona bautizada, por toda persona creyente. Nos está indicando una actitud itinerante, no instalada sino con apertura a todos los pueblos, culturas, etc.
Quienes crean en esta buena noticia se salvarán, pues su vida estará garantizada por Dios y por la práctica de la justicia y la misericordia, mientras que quienes no acojan esta buena noticia se condenarán a sí mismos porque estarán rechazando la oferta de la vida plena en Dios.
El signo visible de su adhesión al Reino será el bautismo, como signo de conversión, de pobreza voluntaria y opción solidaria por los pobres. Los signos que acompañarán a estas personas que creen serán:
1.      En el nombre de Jesús, expulsarán cualquier demonio, es decir, cualquier espíritu que atente contra la vida humana, como el egoísmo, el individualismo, el deseo de ser superior a otros, los prejuicios, el parasitismo, la idolatría, la indiferencia, el espiritualismo, etc.
2.      Hablar en lenguas diferentes, es decir, la capacidad de darse a entender, de poder comunicarse con las otras personas y trasmitirle la buena noticia para que también puedan unirse al proyecto de reino de Dios.
Estas son las notas constitutivas fundamentales del seguimiento de Jesús según Vicente de Paúl en perspectiva del evangelio de Marcos.
¿Qué característica del seguimiento de Jesús, a partir del evangelio de Marcos, y según Vicente de Paúl, te ha impactado más y por qué?
¿Cómo vas a  llevar esto a la práctica?


[1] Cfr. Conferencias a los misioneros: Vicente de Paúl. Editorial CEME. Salamanca, España, 1992. Pg. 640-650.
[2] Ibid. Pg. 645.
[3] Cfr. Ibid. Pg. 283- 300
[4] Ibid. .p. 396.
s  Ibid. 396
[6] Ibid. P.389

miércoles, 9 de junio de 2010

JESÚS: HASTA EXCLUIRSE POR DIGNIFICAR A LOS EXCLUIDOS




Jesús fue una persona sumamente conflictiva debido a su opción radical por la defensa de la vida. Es totalmente reveladora la actitud de Jesús ante las personas excluidas de su tiempo, veamos un hecho que nos presenta Mc 1, 39-45:

Y Jesús empezó a visitar las sinagogas de aquella gente, recorriendo toda Galilea. Predicaba y expulsaba demonios.
Se le acercó un leproso, que se arrodilló ante él y le suplicó: “Si quieres, puedes limpiarme.” Sintiendo compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: “Quiero, queda limpio.” Al instante se le quitó la lepra y quedó sano. Entonces Jesús lo despidió, pero lo ordenó enérgicamente: “No cuentes esto anadie, pero vete y preséntate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que ordena la Ley de Moisés, pues tú tienes que hacer tu declaración.”
Pero el hombre, en cuanto se fue, empezó a hablar y a divulgar lo ocurrido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afueras, en lugares solitarios. Pero la gente venía a él de todas partes.


Este relato contiene una fuerza que nos resulta difícil de entender en nuestra sociedad y cultura, pues expresa el empeño y el compromiso de Jesús por defender la dignidad de la vida; y también la conflictividad que ello desencadena.

En efecto, en la actualidad, curar a un leproso es una acción buena y meritoria. En la sociedad en que vivió Jesús, este asunto se veía de otra manera. En la Biblia y en el judaísmo de aquel tiempo, la lepra era uno de los peores males que podían afectar al ser humano (Cfr. Lv 13; Nm 12), conllevaba la Exclusión total de la persona enferma. Quien tenía semejante desgracia era, no sólo un enfermo incurable y repugnante (pues para los rabinos, curar a un leproso eran tan difícil como resucitar a un muerto), sino además, y sobre todo, un impuro, un castigado por Dios (Nm 12, 9ss.; Lv 13, 45ss.; 2 Re 5, 27; 2 Cro 26, 16-21), ya que la lepra era “la hija primogénita de la muerte” (Job 10, 13), y el que la padecía quedaba fuera, excluido del grupo, lejos de la gente y tenía que vivir en descampado y tenía que gritar su estado de impureza para que nadie se le acercara, pues la gente estaba temerosa de quedar físicamente contagiada y religiosamente contaminada (Lev 13, 45-46).

En otras palabras, el leproso era no el marginado, sino el excluido total: físicamente, socialmente y religiosamente. Ahora bien, Jesús liberó a este hombre de semejante Exclusión, y lo liberó por completo. Jesús le devolvió la salud y, sobre todo, le restituyó la dignidad que la religión establecida le había quitado, ya que, las convicciones religiosas le metían a la gente en la cabeza la idea de que Dios era el que, ante todo y sobre todo, rechazaba a la persona desgraciada que padecía la lepra.

El relato no sólo afirma que Jesús liberó a aquel hombre de la Exclusión, sino, además, que eso le costó a Jesús pasar a ser él un excluido. ¿Por qué? La ley religiosa judía prohibía tocar a los leprosos, de manera que quien los tocaba incurría también en impureza (Lv 5, 3; Nm 5, 2-3). Y Jesús decidió curar al leproso tocándolo (Mc 1, 41). Además, en cuanto se vio sano y purificado, el hombre se dedicó a pregonar, a los cuatro vientos, lo que Jesús había hecho con él. Es la expresión de alegría porque Dios aceptaba y acepta a las personas que la religión y la sociedad excluye.



Jesús se vio inmiscuido en una realidad sumamente delicada y comprometedora, pues él bien conocía la Ley. Estaba desautorizando las prescripciones de una religión alienada que oprimía y excluía a las personas más desgraciadas y asumiendo las consecuencias que le trajera el no-excluir.

La consecuencia inmediata: “Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afueras, en lugares solitarios.” El hecho de que Marcos esté sugiriendo que Jesús tenía que quedarse en lugares solitarios, despoblados, en las afueras del pueblo, nos puede indicar hasta dónde llegó la solidaridad de Jesús con las personas más excluidas de aquella sociedad. Jesús se convirtió en un leproso, en un impuro y por ello debía correr la misma suerte del hombre que padecía la lepra, que estaba excluido. Marcos está sugiriendo que Jesús quedó excluido para la religión y la sociedad.

Como se ha dicho muy bien, “se produce así una subversión teológica: los que piensan pertenecer por propio derecho al pueblo de Dios y excluyen de él a otros, quedan fuera del Reino, mientras los excluidos por ellos son admitidos en él. El Reino de Dios y la institución y ley judía son inconciliables”.

Un rasgo típico, exegéticamente comprobado, de Jesús, es su comida con las personas excluidas y marginadas. En el mundo oriental el gesto de compartir la mesa, expresa una relación de confianza total que se explaya en la paz, la fraternidad, y el perdón. A esto hay que añadir además que, entre judíos, la comida implicaba una comunidad ante Dios. La literatura del Qumrám deja muy claro que la comunidad de mesa sólo estaba abierta a los “puros” .

Conviene dejar claro que Jesús no se solidariza con las personas excluidas por razones éticas. Jesús se ha puesto a su lado, no porque sean mejores o menos pecadoras, sino simple y sencillamente, porque “están fuera”, porque están excluidas de las condiciones de vida digna, y porque Dios actúa así.

jueves, 8 de octubre de 2009

¿DÓNDE Y CUÁNDO SE GENERA LA EXCLUSIÓN?




Es alarmante constatar la creciente Exclusión de grandes sectores de la humanidad al acceso de las necesidades básicas, indispensables para vivir dignamente. La Exclusión se convierte entonces, en la evidencia más rotunda de la grave crisis de un sistema económico inhumano que se ve obligado a generar este tipo de no-personas, desechables, y necesarios para poder mantenerse1.

Todo esto trata del sistema capitalista salvaje y voraz, llevado hasta el extremo por el endurecimiento de las “normas de juego”, con todo tipo de políticas económicas neo-liberales; libertad en los precios de mercado; limitación mínima al rol del estado en la economía, caracterizado por la privatización de las empresas estatales y del servicio nacional con sus respectivos centros (agua, electricidad, gas, teléfono, salud, educación, etc.); y la centralidad en la productividad, la eficiencia, la eficacia y el mérito personal.

El mercado se convierte en una especie de paraíso, que posee mano invisible y con ella regula las leyes de la oferta y la demanda, y su supuesto equilibrio, garantizando la libertad y la posibilidad para que “todos participen”, pero, obviamente, sólo una minoría tiene las posibilidades, los medios requeridos para hacerlo. Mientras que las mayorías que no pueden participar del mercado quedan excluidas del sistema y su vida se ve permanentemente amenazada2.

Existe una deuda externa, que bien debería llamarse deuda eterna, pues, según los economistas, es impagable. Guatemala, un país clasificado como subdesarrollado, con su PIB abonado a su deuda externa, apenas y alcanza a cubrir los intereses, nunca abona al capital, lo cual confirma el hecho de que la deuda será eterna. Y todos sus habitantes están condenados, de generación en generación, a pagar intereses y vivir a merced de los intereses del G8 ampliado. Y, como Guatemala, muchos otros ejemplos...

Las implicaciones dentro de cada país con deuda externa eterna, se ven reflejadas en el mercado interno: las micro y mediana empresas se ver despedazadas y devoradas por las grandes transnacionales que, gracias a los tratados de libre comercio (TLC's), tienen las puertas totalmente abiertas a nuestros países que dejan de ser productores y se convierten en simples consumistas, proveedores de materia prima a bajo costo y mano de obra barata, mientras aguantan las exigencias de productividad y luego son desechados, Excluidos totalmente del sistema.

Se da entonces un juego con las leyes, pues el mercado rechaza cualquier tipo de leyes que le controlen, pues él presume que tiene plena libertad de autoregularse sin ninguna interferencia externa. Como consecuencia se elaboran leyes contra aquellos que piden leyes de control y equidad en el mercado.

Cualquier movimiento que se oponga al sistema y proteste por la carestía de la vida, la insatisfacción de necesidades elementales, la inflación, la baja de salarios, el desempleo, etc, todo ello fruto del sistema, son reprimidos por las fuerzas armadas o fuerzas del “orden”, según las leyes de Seguridad Nacional, y que a partir del 11 de septiembre de 2001, se les llama grupos o movimientos terroristas3.

Todas las leyes orientadas a un trabajo digno y justo quedan en simple letra muerta, pues quienes imponen las leyes laborales son el mercado y las transnacionales. El límite de horas de trabajo, las condiciones laborales, la seguridad laboral y las prestaciones son manipuladas y tergiversadas a conveniencia del sistema.
Franz Hinkelammert dice en ese sentido:
La lógica de las mayorías solo dice algo nuevo si se la entiende como un criterio de la formación de las relaciones sociales de producción y por consiguiente, del sistema de propiedad y de conducción de la economía misma, en el sentido de una sociedad que no admite excluidos, sean éstos mayorías o minorías. Se trata de una sociedad en la cual nadie sea marginado... Nadie debe poder satisfacer sus necesidades sacrificando la vida del otro. La satisfacción de las necesidades básicas de cada uno tiene que ser englobada en una solidaridad humana, que no excluya a nadie de la satisfacción de sus necesidades básicas. El “no matarás” se transforma en un: respetarás la vida del otro en el marco de la satisfacción de las necesidades básicas4.
El “no matarás”, expresado como el derecho fundamental e inalienable a la vida, pasa necesariamente por la satisfacción de las necesidades fundamentales: alimento, salud, techo, trabajo, etc., y en el respeto y realización de las mismas se define la raíz de su dignidad como ser humano y sus valores. Por consiguiente, su negación se convierte en una seria amenaza antropológica pues se generan no-humanos, no-personas, “los nadies”.

Jamás en la historia, la humanidad poseyó la abundancia de riqueza, el nivel técnico-científico y el rápido desarrollo humano como en nuestra época, pero también jamás la brecha entre países ricos y países pobres ha sido tan escandalosa, asimétrica y excluyente como ahora. El G8 y el capitalismo central con unos 800 millones de habitantes controlan y hegemonizan más poder económico, tecnológico, informativo, político y militar que el resto de los aproximadamente 4,000 millones viviendo en Asia, África, Europa Oriental, y América Latina, donde también un reducido porcentaje participa de las relaciones y los estándares de vida de los países hegemónicos5.

1. Cfr. Tamez, Elsa. Contra toda condena. La justificación por la fe desde los excluidos. Editorial DEI. San José, Costa Rica. 1993. Pp. 41-42.

2. Cfr. Ibid.

3. Cfr. Ibid. P. 43.

4. Hinkelammert, Franz. Democracia y totalitarismo. Editorial DEI. San José, Costa Rica. 1987. Pp. 151, 153.

5. Cfr. Thai Hop, Pablo. Los excluidos, extraña criatura del nuevo paradigma tecno-científico. http://servicioskoinonia.org/relat/120.htm. Consultado 25 de mayo de 2009, 8:51 p.m.

jueves, 1 de octubre de 2009

EL FENÓMENO DE LA EXCLUSIÓN



Conceptualización

¿De qué hablamos cuando hablamos de Exclusión? Este es un fenómeno que no puede circunscribirse al ámbito de lo privado o limitarse a lo político, a lo económico, etc. Es un fenómeno que está presente en donde esté el ser humano y afecta todas sus relaciones interpersonales.

¿Qué sociedad tenemos en la que existen, se diversifican y amplían situaciones graves de Exclusión? En definitiva, “la Exclusión hoy es un fenómeno social y una cuestión política, económicamente mala, socialmente corrosiva y políticamente explosiva”1; y podemos agregar, antropológicamente inhumana y cristianamente condenable.

El fenómeno de la exclusión está estrechamente vinculado a la pobreza y la marginación. Pobreza, es cuando las personas carecen de los medios para vivir con dignidad, es decir, satisfaciendo todas las necesidades básicas: alimentación, salud, educación, vivienda, etc., mientras que la pobreza extrema es aquella situación grave en que las personas no alcanzan a cubrir tan siquiera la necesidad de alimentación2.

La persona marginada es aquella “que está al margen, por voluntad propia o circunstancias ajenas a él. En algún momento y lugar la marginación ha sido voluntaria”3, es decir que se podía optar a ello como una medida de rechazo al sistema, sin embargo, dadas las circunstancias actuales del sistema hegemónico, la situación se da de manera, podríamos decir, “natural”.
Esto es claro en el sistema de mercado neoliberal actual, que gracias a la globalización ha llegado, prácticamente, a todo el mundo. El sistema de mercado exige personas que respondan a ciertos criterios impuestos por quienes ostentan el poder económico-comercial, se les conoce como “NORMAS ISO 9000”, con todas sus variantes. Estas normas determinan quienes están al centro del sistema y quienes se van relegando “procesualmente” al margen del mismo. Es así como se va clasificando al ser humano por sus capacidades productivas, entendiéndolas como fuerza de trabajo, conocimiento o capital. Sin embargo, el hecho que se encuentren “al margen”, “marginadas”, hace que aún estén dentro del sistema, pues “sirven” como mano de obra barata o como consumidores de los productos defectuosos o de baja calidad, una especie de consumidores de carroña.

La Exclusión4 es la situación en la cual las personas quedan “fuera de... una persona, un colectivo, un sector , un territorio, está excluido si no pertenece a... no se beneficia de un sistema o espacio social, político, cultural, económico, al no tener acceso al objeto propio que lo constituye: relaciones, participación en las decisiones, en la creación de bienes y servicios por la cultura y la economía, etc.”5 Son personas que no son tomadas en cuenta a la hora de organizar la sociedad y decidir las medidas socio-políticas que han de incidir en sus vidas y en su muerte6.

La diferencia es clara: las personas excluidas están “fuera de”, es decir no tienen ninguna participación dentro del sistema, son el sobrante, ya que no sirven para producir, porque no son clasificados ni siquiera como mano de obra barata, y por tanto son incapaces de ser consumidores de lo que produce el sistema.
A partir de este acercamiento conceptual, podemos fácilmente identificar a las personas excluidas con las personas que viven la pobreza, sobre todo la extrema, porque ser pobre hoy es ser excluido.

Este acercamiento lo hemos hecho desde el punto de vista económico, sin embargo se debe tener presente que el fenómeno de la Exclusión es un proceso, y como tal, está relacionado con otros procesos que abarcan lo social, lo cultural, lo religioso, lo político. Cuando los procesos se interrelacionan, forman parte de un sólo sistema, entonces la situación se agrava exponencialmente.

Ahora bien, el sistema pretende hacer creer que la Exclusión es algo casual, sin embargo, es necesario desenmascarar esa ideología, y decir que ella es “manifestación, expresión y resultado de una determinada estructura social... Es la propia organización social la que elabora en su interior “poblaciones sobrantes””7.

La Exclusión es un fenómeno dinámico que afecta a todos los ámbitos y escalas de la sociedad humana: la polarización Norte-Sur, Centro-Margen, Desarrollo-Subdesarrollo, Trabajo-Desempleo, Mujer-Hombre, Campo-Ciudad, etc. Todos ellos interactúan como ámbitos opuestos. Vivimos en una sociedad que excluye: diecisiete de cada veinte seres humanos viven en situación de Exclusión (PNUD 2004).

Podemos formularnos muchas preguntas, algunas de ellas: ¿Excluidos de qué? ¿Quienes son? ¿Dónde están? ¿Cuáles son las estructuras, los mecanismos que el sistema social tiene para provocar la Exclusión? ¿Por qué aumenta exponencialmente la Exclusión? ¿A quien o quienes beneficia?

El concepto de la exclusión cada día se amplía y se convierte en un paradigma desde el cual podemos hacer que nuestra sociedad tome conciencia de sí misma y de sus disfunciones. Ya Ignacio Ellacuría, haciendo un análisis de la realidad latinoamericana decía que al ver el “tercer mundo” el “primero” podrá, como en un espejo invertido, reconocerse en su realidad desfigurada, pero verdadera, a partir de lo que produce: los pueblos crucificados. Y lo mismo decía usando la metáfora del coproanálisis: si un médico quiere saber cómo está la salud de un paciente hay que hacer un análisis de heces. Pues bien, lo que aparece en este análisis es la tragedia del tercer mundo, lo cual da la medida de la salud del primer mundo que lo produce8.

Ambas metáforas, la del espejo y la del coproanálisis se pueden aplicar específicamente al fenómeno de la Exclusión y darán como resultado que dicho fenómeno es el resultado del sistema hegemónico que, por cierto, tiene nombres y apellidos claros.

Esto hace afirmar que la Exclusión es “el resultado necesario y obligado de la Globalización... que cada vez se ha constreñido a lo económico y ha concentrado el poder, mucho poder en pocas manos, cada vez más poder en menos manos... El pensamiento que es motor de la actividad humano material y espiritual, se ha reducido al Pensamiento Único. Nos han secuestrado el pensamiento...”9. Con la Exclusión queda fuera del sistema la Utopía. Ella se convierte en otra excluida más, con lo cual no quedan esperanzas en el horizonte humano. Parece que ya no hay lugar para otras opciones, no hay posibilidad de otros sueños, de otras realidades.
La exclusión globalizada es el fenómeno perfecto para generar no seres humanos: “los nadies”.

1. Bel Adell, Carmen. Exclusión social: origen y características. http://www.google.com.co/search?q=exclusi%C3%B3n+social%3A+origen+y+caracter%C3%ADsticas+Carmen+Bel+Adell&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=com.ubuntu:es-AR:unofficial&client=firefox-a. Consultado 26 de mayo de 2009, 10: 42 p.m. P. 2.

2. Cfr. Tesis doctorales de economía. Definición y medición de la pobreza. http://www.eumed.net/tesis/amc/11.htm. Consultado 24 de mayo de 2009, 9:31 p.m.

3. Bel Adell, Carmen. Exclusión social: origen y características. http://www.google.com.co/search?q=exclusi%C3%B3n+social%3A+origen+y+caracter%C3%ADsticas+Carmen+Bel+Adell&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=com.ubuntu:es-AR:unofficial&client=firefox-a. Consultado 26 de mayo de 2009, 10: 42 p.m. P. 3.

4. Procede del verbo latino “excludere”, que significa echar a una persona o cosa fuera de un sistema cerrado o fuera del lugar que ocupa.

5. Bel Adell, Carmen. Exclusión social: origen y características. http://www.google.com.co/search?q=exclusi%C3%B3n+social%3A+origen+y+caracter%C3%ADsticas+Carmen+Bel+Adell&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=com.ubuntu:es-AR:unofficial&client=firefox-a. Consultado 26 de mayo de 2009, 10: 42 p.m. P. 3.

6. Cfr. Thai Hop, Pablo. Los excluidos, extraña criatura del nuevo paradigma tecno-científico. http://servicioskoinonia.org/relat/120.htm. Consultado 25 de mayo de 2009, 8:51 p.m.

7. Bel Adell, Carmen. Exclusión social: origen y características. http://www.google.com.co/search?q=exclusi%C3%B3n+social%3A+origen+y+caracter%C3%ADsticas+Carmen+Bel+Adell&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=com.ubuntu:es-AR:unofficial&client=firefox-a. Consultado 26 de mayo de 2009, 10: 42 p.m. P. 3.

8. Cfr. Sobrino, Jon. Ignacio Ellacuría, el hombre y el cristiano. “Bajar de la cruz al pueblo crucificado”. Editorial Centro Monseñor Romero UCA. San Salvador, El Salvador. 2006. P. 39.

9. Bel Adell, Carmen. Exclusión social: origen y características. http://www.google.com.co/search?q=exclusi%C3%B3n+social%3A+origen+y+caracter%C3%ADsticas+Carmen+Bel+Adell&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=com.ubuntu:es-AR:unofficial&client=firefox-a. Consultado 26 de mayo de 2009, 10: 42 p.m. P. 5.